Un espacio para soñar en el que intentaré que la música, las imágenes, las palabras, se conviertan en puro arte y den de lleno en el corazón
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miércoles, 5 de agosto de 2009
Regreso de vacaciones
martes, 30 de junio de 2009
Un poema a un día de "San Juan" tardío
Noche de San Juan Caminamos por la playa

martes, 16 de junio de 2009
Una historia..., entre rejas.
Juana Castillo Escobar ®
-También yo recibí una carta -dijo la flaca con la colilla casi apagada entre sus labios finos y resecos-. A mí sí me llegó. No tuve la suerte de que se quedara olvidada dentro del talego, ni perdida en los laberintos de las oficinas del Correo.
Las reclusas la escuchaban con la adoración que produce el miedo. A la flaca había que temerla. Su historial y sus arranques de ira la convirtieron en la líder indiscutible del corredor.
-Sí, también yo recibí una carta -prosiguió la flaca-. Lo peor del caso es que la leí...
-Pero, ¿no dices que no sabes leer? -gritó desde un lateral del patio otra presa, con insolencia. Con la insolencia de una juventud pujante encerrada entre rejas que busca convertirse en la nueva líder-. Tú misma me lo confesaste no hace mucho: "Léeme esta nota -dijiste-, no la entiendo".
-Tú, guarra, cierra el pico. Esto no va contigo -bramó la flaca.
Su grito hizo temblar a Martha, la recién llegada, que pensó: "¿Por qué habré abierto la boca? En este infierno es preferible el silencio y la soledad a buscar un apoyo entre..." Sus lucubraciones quedaron cortadas por la voz aguardentosa de la flaca que prosiguió:
-Recibí una carta, sí. La leyó una de las niñas de mi vecina, una de las que iba a la escuela... De todas formas, por muy torpe que sea yo, si te llega un pedazo de papel con frases recortadas de un periódico es que la noticia que te dan no es buena.
-¿Qué decía la nota? -preguntó Martha con prevención en la voz.
Nada más formular la pregunta se arrepintió de ello. "Si lo mejor es estar callada -se dijo-. En este lugar es mejor que me calle. La curiosidad atrapó al ratón en el cebo. ¿Todavía no he aprendido que por eso me encuentro aquí?"
La flaca tiró la colilla al suelo del patio. Se levantó del poyo en el que estaba sentada junto con las otras reclusas y pisó con saña la colilla. Luego, en pie, balanceándose rítmicamente continuó su historia:
-Ponía: "Tu hombre está con otra. Un amigo". En aquel momento se me cruzaron los cables. No es porque él fuera un tío excepcional, sino porque era mío... Troté hasta la casa y, a pesar de estar rabiosa como una perra en celo, me calmé a medida que subía las escaleras. Los quince escalones que me separaban de la casa se me hicieron eternos, pero los subí despacio, procurando no hacer ruido. Abrí la puerta con cuidado. Me asomé al dormitorio. Allí estaba él, desnudo, follando como una mala bestia. Nunca me creyó cuando, en nuestras noches de placer, le confesaba entre orgasmo y orgasmo que hubo otros antes que él. "¿Tú, flacucha -me decía-, has conocido a más de una docena de tíos? Vamos, no me hagas reír con tus patrañas..." Y se reía a carcajadas. Aún las oigo. Pero no se rió cuando escuchó el ruido del seguro de la pistola a su espalda. Al contrario, su cara porcina, aún sudorosa por los esfuerzos, era el reflejo de la estupidez. Los ojos se le desorbitaron y salió de la mujer que tenía aún debajo totalmente irreconocible, empequeñecido. Recuerdo que balbuceó: "¿Era cierto?" Sí, mi viejo, totalmente. Entonces descargué mi rabia sobre ellos: quince balas. En esta ocasión tuve la mala suerte de que en el mismo pasillo, dos puertas más allá del apartamento, vivía, sin yo saberlo, un comisario de la secreta. Me trincó con las manos en la masa. Por eso estoy aquí.
La flaca encendió otro cigarrillo al que dio una larguísima calada. Después de echar el humo, con el que jugueteó formando aros, añadió:
-Por eso estoy aquí y por los catorce anteriores. Me pusieron los cuernos y tampoco creyeron mi historia. La historia de la flaca y sus quince amantes...
_____________
Nota.- Este relato está publicado en la página web de la revista http://www.margencero.com/ en el espacio "Personajes Secundarios, primera entrega", desde el 13 de Mayo de 2005.
Pertenece a la antología titulada: "Veintidós historias de mujer y un retrato". Está Registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid.- Núm. Expediente: 12/RTPI-006595/2005-12-07.- Ref. Documento: 12/040455-2/05.- Núm. Solicitud: M-006285/2005-12-07.- Fecha: 16 de Agosto de 2005 - Hora: 12,36

viernes, 5 de junio de 2009
Un poema para pensar
DE PIEL OSCURAcomo el chocolate.
Tu mirada busca
la forma de embarcarte
hacia un mundo que crees
que podrá ayudarte.
Vienes a este primer mundo
esperanzado, exhausto, endeudado,
pero feliz, pues te late
que en él encontrarás
la forma de huir del hambre,
de la miseria, de las plagas,
de la cárcel, de la guerra…
Y, cuando llegas,
a las idealizadas fronteras
te topas con ellas:
con muros, con espinos, alambradas,
con los afilados caninos
de gentes armadas
que te impiden el paso
que, en ocasiones,
tu vida se llevan a dentelladas.
Pierdes la vida
sin haber probado las mieles
que soñaste hallar tras la frontera.
En tu piel oscura,
de chocolate,
he visto las marcas
de los espinos,
de los azotes, de las balas,
del aciago destino
que te hizo nacer
en un lugar y unas circunstancias
que no te dejan crecer:
ni como niño, muchacho,
adulto: hombre o mujer,
ni tan siquiera puedes llegar a ser
un anciano vetusto.
Lloro con vuestro dolor.
me aflijo con vuestra aflicción.
Siento en mi piel
el rechazo que produce
el color de vuestra piel
en mis hermanos tan blancos
que temen se puedan volver
negros como la pez
si de vosotros se apiadan,
si os echan una mano,
o si os dan paso a nuestro mundo dorado.
Blancos de piel:
negros de alma.
De corazón tenebroso
que no late si no es
a la vista del brillante y dorado oro.
Blancos intolerantes
que temen perder, o compartir, sus tesoros.
Martes, 11 de Octubre de 2005
__________
Publicado en El Correo Familiar el 21-V-09. Ver en:
http://www.elcorreofamiliar.com/emigrantes/a_los_millares_de_inmigrantes_que_cruzan_el_estrecho_en_pateras_a_los_que_navegan_sin_rumbo_en_barcos_fantasma__a_los_cientos_que_aguardan_exhaustos__a_las_puertas_de_ceuta_y_melilla-3873.html

jueves, 28 de mayo de 2009
Un micro relato primaveral
El día es lluvioso, desapacible y gris. Los pájaros vuelan enloquecidos. Parecen alegres ante la llegada de otra primavera. Y yo, delante de la ventana, los ojos llorosos y la nariz húmeda, no puedo por menos que censurar este tiempo loco que me mata. No puedo cantar agradecida su llegada. ¡Hasta las moscas están molestas! Muevo histérica la cola pero no consigo espantarlas. ¡Vida perra!
martes, 12 de mayo de 2009
Un poema que cruzó el Atlántico
Una impresión camino de Salamanca
Me pareció ver golondrinas volando
sobre la vasta y fría meseta castellana.
Me pareció ver golondrinas alegres
bajo un sol destemplado.
Volaban chillonas y rientes
como en una primavera temprana.
Me pareció ver golondrinas volando
sobre las tierras de Salamanca:
tú te ibas poco a poco
fundiéndote en la nada.
Ellas volaban alegres:
anuncio de una primavera que llegaba.
Me pareció ver golondrinas volando
mientras tú agonizabas.
Nota.- Este poema pertenece al cuaderno semi-inédito titulado “POEMAS EN MADRID”, registrado en esta capital. Fue leído el viernes 8-V-09 por Mario-Luis Altuzar en Arcano radio de México programa "Los Eternos Efímeros", la voz del mundo en sus poetas; aún se puede escuchar y bajar en: http://www.arcanoradio.com/
domingo, 3 de mayo de 2009
Un relato por el "Día de la Madre"
¡QUIÉN FUERA AVESTRUZ!Juana Castillo Escobar ®
Dedicado a todas las mamás que me leen, y a los papás también. Un toque de atención no viene mal de vez en cuando. Como siempre dicen los entendidos en la materia: deberíamos fijarnos en el modus vivendi de nuestros amigos los animales...
Bajo un bosquecillo aislado, una cincuentena de avestruces hace un alto en el camino. El macho, de cuello largo y esbelto, corretea de un lado a otro con sus cortas alas extendidas a la vez que lanza fuertes gritos al viento. Intenta llamar la atención de las hembras, casi todas ellas bastante indolentes a causa del calor.
- Tengo que poner más ímpetu -se dice picado en su orgullo- si quiero encontrar una hembra de mi gusto.
Y se dispuso de nuevo a pasear por entre las féminas. El cuello lo llevaba lo más estirado que podía. Las patas, ágiles y fuertes, buscaban el componer cabriolas cada vez más difíciles, más llamativas, más excitantes. El aleteo subió de tono al igual que sus gritos amorosos.
Al fin, una de las jóvenes hembras se fue acercando hasta él lentamente. Con movimientos ondulantes y provocativos de su cuello, mira a uno y otro lado de su camino sin ver. Su pensamiento está puesto en aquel magnífico macho de alas grises y blancas. Ella mueve con coquetería las plumas de su cola, algo que a él no le pasa desapercibido en absoluto.
Y, sin pudor alguno, en cuestión de segundos, corrió el uno junto a la otra con gran alborozo por parte de los dos, dando rienda suelta a sus deseos, sin tapujos ni cortapisas. Estaban apareándose, ¡lo más natural del mundo!, rodeados por el resto de sus congéneres.
Al cabo de un tiempo el avestruz hembra tuvo cuatro huevos, y a papá avestruz no le quedó más remedio que terminar sus correrías de soltero. Le aguardaba una larga y hermosa tarea: empollar a sus futuros cuatro hijos.
Mientras esto hacía papá avestruz, la mamá se dedicó a corretear y a reponerse de la puesta junto con el resto de las hembras viviendo en libertad por la sabana...
¡Y luego dicen que los animales son seres inferiores, irracionales!
Pues... ¡Quién fuera avestruz!
Nota.- Este relato está registrado en la antología titulada: "El giraldillo (Veintiún relatos y un poema)". Núm. Expediente: 12/RTPI-004170/2006 - Núm. Solicitud: M-004098/2006 - Ref. documento: 12/029101.3/06 - Fecha: 24 de Mayo de 2006 - Hora: 12,22.
Estuvo publicado en my space hasta el mes de febrero de 2009, fecha en que lo retiré.viernes, 1 de mayo de 2009
Una efeméride que llega con unos días de retraso: "Día de la Tierra"


lunes, 13 de abril de 2009
Un relato breve con una receta de cocina incorporada
Crees que eres una escritora de prestigio porque te han publicado unos cuentecillos pero, en realidad, ¿acaso alguien te conoce? A ver, a ver, aquí está la receta de las berenjenas gratinadas… ¿Qué iba diciendo? ¡Ah, sí, que nadie te conoce! No eres como la Etxebarría. Bueno, ni falta que me hace, creo que soy algo mejor. No, bastante mejor. Barres a ritmo de soneto, cuando piensas en verso, y, si la idea es buena, tiras la escoba y escribes, escribes, escribes, hasta que un tufillo a quemado llega desde la cocina. ¡Dios, las lentejas! ¡Otro día que comemos ensalada de primero! Pondré unos huevos a cocer para que no esté tan solitaria la lechuga... ¡Ay, el capítulo catorce de la novela, aún espera en el ordenador! Y te vas, y de nuevo escribes, escribes, escribes hasta que suena una detonación en la cocina: ¡Oh, no, los huevos! Y, cuando entras, te encuentras la cazuela casi negra, la campana extractora con estalactitas de clara y cáscara renegrida, y las yemas explotadas por el suelo. ¡No, otra vez no!
No se puede servir a dos señores, más de dos. Porque, de vez en cuando, suena el teléfono y, como buena secretaria, tomas el recado, lo anotas… No, no te apures, que en cuanto llegue le digo que le has llamado. Y, cuando llega la niña, la respuesta es: Bah, ya lo sabía, me envió un mensaje al móvil. ¿Qué hay de papeo? Y se acopla ante el ordenador y te borra, o casi, lo escrito… Es que tengo que conectarme. Entonces has dejado de ser la escritora que quieres ser, que intentas ser, para dar paso a los demás. Te cuelgas el delantal y regresas a tus pucheros. Lees de nuevo la receta: berenjenas gratinadas. Lavas bien las berenjenas y, en su brillante barriga, ves reflejada tu cara, deforme, como en un espejo convexo y la imaginación empieza a revolotear, a inventar historias. También entre los pucheros, ya lo dijo la Santa, se encuentra la inspiración. Es entonces cuando el viejo bloc de notas y un bolígrafo a punto de dar su última gota de tinta por ti, te ayudan a recordar algo que más tarde te puede servir… Quizá la obra maestra espera agazapada tras un picadillo de cebolla y de pimientos verdes con los que vas a rellenar un par de berenjenas que, después de cubrir con una buena cantidad de queso rallado, pondrás a gratinar. El cuento está ahí.
martes, 7 de abril de 2009
In Memoriam. Mari Trini, cantautora. (Fallecida el 7-IV-09)
___________
Con todo mi respeto y admiración, en reconocimiento a una labor bien hecha.
lunes, 6 de abril de 2009
Un poema que llegó allende los mares
MUDA Quiero gritar al mundo mi condena
silencio de amor, por otro nombre…
Deseo aliviar con ese grito mi pena
que es el no poder pronunciar del hombre
que amo
ni su vida, ni su nombre.
Quiero gritar en silencio mi desgracia:
La Naturaleza me dotó con ojos,
corazón y sentimientos…
Me privó del habla.
Quiero gritar a los cuatro vientos
una canción de amor jamás oída,
quiero decir los pensamientos
que mi boca no pronuncia, mi lengua está dormida…
Quiero susurrarte que te amo…
Sólo puedo hacerlo
ayudándome de las caricias de mis manos.
Quiero, quiero, quiero…
¿Para qué necesito hablar
si con amarte con mis ojos,
mi corazón, mis manos y mi piel
ya tengo bastante?
¿Bastante?
¡Soy muda…! ¡Necesito hablarte!
Sábado, 29-XII-07 – 1,16 a.m.

jueves, 2 de abril de 2009
I encuentro del Grupo Literario-Artístico "El Parnaso" en fotos.
"Comparte tu arte", nuestro lema. La mesa presidencial al completo:
Blanca del Cerro, antes de leer el primer capítulo de su novela "Luna Blanca" 
Isabel Fraile, poco antes de leer su relato

Juana Castillo (yo), antes de leer "Retrato: una yonqui"
Elda López lee su relato

Susana Simón lee poemas de Mª del Carmen García Andrés, asistente al acto quien, por problemas de garganta, no pudo hacerlo.
Julia Gallo Sanz, asistente al acto, antes de dar comienzo a la lectura de tres sonetos dedicados al agua y que forman parte de su antología poética "Memoria a barlovento"

Pedro M. Martínez Corada, director de la revista literaria Almiar-Margencero, asistente al acto quien también compartió con nosotros un relato
Y, Susana Simón, ella nos "dramatizó" su historia: "Filosofía histórica del escritor" al mejor estilo del Club de la comedia. Con su relato dimos fin al acto.
jueves, 26 de marzo de 2009
"COMPARTE TU ARTE" con el Grupo Literario-Artístico "EL PARNASO" -Invitación-

Metro: Delicias.
Cercanías RENFE: Delicias.
Nos encantará encontraros allí, las fundadoras*.
Madrid, 26 de Marzo de 2009
_______
* Fundadora, Juana Castillo.
* Co-fundadoras: Blanca del Cerro, Isabel Fraile, Elda López y Susana Simón.
domingo, 22 de marzo de 2009
21 de marzo, Día Internacional de la Poesía.
Ven, amiga, escribeJuana Castillo Escobar ®
El papel susurra en mi oído
dulces palabras de miel.
Me llama de forma constante:
Ven, amiga, escribe, ven.
No te olvides de mí, ven.
Ven y deja que tu pluma corra sobre mi superficie
vertiendo ríos de tinta,
no me importa si hablas tan sólo de él.
Yo acogeré tus secretos,
tus pensamientos y deseos también.
Sabré guardar todo cuanto escribas
sobre mí, ven.
Ven y no me olvides,
necesito la caricia de tu piel sobre mi piel,
necesito de tu aliento,
sentir tus ojos cuando recorren mi superficie para leer.
Acércate a mí, te susurraré historias
para que relates, te gustarán, ten fe.
Y, si para que seas feliz ha de ser el protagonista él,
no lo dudes, mis historias te hablarán de él.
Ven, siéntate y escribe.
Déjame sentir tu cálida piel de escritora
sobre mi ardiente y satinada piel de papel.
Ven, amiga, escribe y, aunque de celos muera, ven y háblame de él.
Este poema forma parte del cuaderno titulado: "Poemas en Madrid 2009".

viernes, 13 de marzo de 2009
Un soneto divertido para un feliz fin de semana
Juana Castillo Escobar ®
érase una pelusa superlativa;
érase una pelusa mogollón y esquiva;
érase un pelusón muy abullonado.
Era un montón casi soterrado,
érase una fauna primitiva;
érase un elefante boca arriba,
era Bernabé Pertierra apelusado.
Érase pelusa de un rebaño entera,
érase el cargamento de una galera;
miles de rebaños de ovinos era.
érase una pelusa infinita,
muchísima pelusa, pelusa tan fiera,
que de la casa de Román su morada hiciera.
________
Casi parafraseando a Quevedo - 17-XI-05.
martes, 3 de marzo de 2009
Para tener un buen comienzo de semana y de mes
Juana Castillo Escobar ®
Tenía la cara roja por el esfuerzo y se mesaba los cabellos de placer. Saltaba eufórica. Su equipo había resultado ganador. Eso significaba: ¡Que pasaría a las semifinales! El triunfo era algo cantado. Este año, estaba segura, obtendrían la copa; es más, se la merecían después de tanto tiempo en dique seco.
Herminia bailaba llena de gozo en torno a la mesita baja de cristal y hierro negro. El bol de las palomitas se bamboleó y éstas acabaron desparramadas por el salón, pero eso no tenía la menor importancia. Ella se movía ante el televisor y en torno a la mesita como los indios ante las hogueras. Adoraba aquel aparato que le mostraba, aunque empequeñecidos, a sus dioses: once tíos buenos en calzón corto y sudando la camiseta. Aún danzaba cuando escuchó el llavín en la cerradura del apartamento.
- ¡Qué pronto ha dado la vuelta! -Exclamó con disgusto-. Debería de haber tardado un poquito más. Aún me falta por ver el partido que retransmiten por la...
No pudo acabar la frase. Miguel la observaba desde la puerta del salón.
- Pero, ¿qué te ocurre? -preguntó muy extrañada-, ¿te sucede algo? Tienes un color de cara...
- Nada, nada -respondió él con esfuerzo. Luego se refugió en el dormitorio.
Herminia tomó el mando a distancia. Olvidó a su marido. Ahora tenía que buscar el canal por el que retransmitían el encuentro. Este internacional. En diferido. ¿Qué importaba? Como le quedaban unos minutos recogió del parquet, con mucho cuidado, las palomitas que no estaban pisadas. Ya no le quedaba tiempo para ir hasta la cocina, preparar en el micro otra tanda..., no, no tenía tiempo. ¿Lo mejor? Después de soplarlas las fue colocando en el bol. Se arrellanó en su "rinconcito" del sillón, como solía llamarlo y, palomita va, palomita viene, se dispuso a disfrutar del segundo partido de la jornada.
De tanto como se ensimismó llegó a olvidarse por completo de Miguel quien, en el cuarto, boqueaba como un pez. Trataba de desembarazarse del jersey que ella le tejió mientras veía el pasado mundial, con los colores de su equipo, como era de esperar. Pero, ¡ay!, el cuello, demasiado estrecho, le ahogaba. Miguel tiraba de los faldones de la prenda, de atrás hacia adelante, pero no conseguía quitárselo.
- Gol, gol, goool -chillaba de nuevo Herminia.
Mientras él se batía con el suéter, pensaba con tristeza:
- Está visto que no quiere dejarme escapar. Soy su prisionero. ¿Por qué mi esposa no será una mujer normal a quien le guste ir de compras, ver tiendas, pintarse las uñas..., incluso cotillear con las amigas? Al menos, y no creo que sea pedir tanto, debería echar un vistazo a la labor... cuando la hace. Pero no, se emboba ante los jugadores. Jalea todos los goles y, para mayor recochineo, es lo único que comenta con las amigas. Ante ellas presume de conocer a tal jugador, a no sé qué entrenador, al presidente de tal club... ¡No lo entiendo! -Miguel, desesperado, acabó lanzando un grito casi animal-: Herminiaaa... ¿cuántos tantos deberé meter esta noche para que me hagas un poquito de caso?
Del salón tan sólo llegó una respuesta:
- Gol, gol, gol, goool, gooool, goooool...
_______
Nota.- Con este cuento participé en el II Concurso de Relatos para leer en tres minutos "Luis del Val", convocado por el Ayuntamiento de la Villa de Sallent de Gállego. Según carta enviada por dicho ayuntamiento en fecha 23/3/05, nº de Registro de salida 458 este relato fue seleccionado y publicado en una antología titulada "Relatos para Sallent".
miércoles, 18 de febrero de 2009
Un relato breve para un lector apresurado
Luna llena martes, 10 de febrero de 2009
Un relato para todos los públicos
Juana Castillo Escobar
Poco a poco el espacio se llena. Villanos, saltimbanquis, pícaros y campesinos ataviados con trajes de lana oscura, ocupan el entorno. Traen consigo una sorda algarabía. Caballeros en sus monturas van apareciendo por los ángulos de aquel recinto. Toman posiciones entremezclándose con las gentes unos, aguardando a los reyes en la tribuna, otros.
Pajes vestidos con ternos de alegres colores hacen sonar las trompas. Es un día festivo. Se celebra la llegada de la primavera con ferias, bailes y torneos en los que, los caballeros combatientes, buscan la gloria.
La pradera se llena por momentos de gentes venidas de todos los rincones.
En la arena, los ayudantes van de un lado a otro dando los últimos toques, colocando armas y escudos en los lugares correspondientes.
Silencio. Llegan el Rey y la Reina. Descabalgan de sus monturas y, cogidos de la mano, suben al estrado sentándose en sus tronos. La nobleza, gentileshombres y caballeros experimentados les acompañan. De éstos, algunos de ellos, tienen la tarea de arbitrar el torneo. Son los jueces de la liza.
Los aldeanos rompen el silencio cuando, desde sus posiciones, ven llegar a los dos paladines: El Caballero del León y El Caballero de Esmeralda. Suenan vítores, aclamaciones y un gran alboroto inunda el entorno.
- Os venceré, tenedlo por seguro -dice, a través del yelmo, el Caballero del León con voz metálica.
- No vendáis la piel del tigre antes de haberlo cazado -le responde el Caballero de Esmeralda, haciendo que sus palabras resuenen silvantes a través de la ventalla del casco.
Las monturas de los litigantes marchan a paso lento, suben y bajan el cuello con dificultad por el peso de la barda. Los jinetes tiran de las riendas. Llegados ante la tribuna, los caballeros hacen una reverencia. Suenan las trompas. Cabalgan de nuevo y van a situarse en sus puestos. Antes de que cada uno de ellos se ponga a uno u otro lado de la tela, se dirigen metálicas palabras:
- ¿Qué arma elegís, Caballero de Esmeralda?
- Para empezar tomaré el hacha.
- Bien, señor. Yo escojo las mazas -responde el del León, y con un ligero trote se apresta al combate.
De nuevo el sonido de la trompa. El juez da la señal, los contendientes aguijonean sus monturas con el pico de las espuelas. Los caballos se encabritan, se quedan sobre los cuartos traseros, de un salto emprenden el galope y dejan a ambos hombres frente a frente. Entrechocan los hierros. El Caballero del León es diestro en el manejo de las mazas, hace que el de Esmeralda se tambalee varias veces, pero éste es ágil y esquiva los golpes parapetándose tras el escudo. En una de las embestidas, el Caballero del León le pilla desprevenido haciendo que el hacha caiga de sus manos. El vocerío inunda el cercado.
- ¿Aún queréis continuar? -pregunta ufano el del León.
- ¡Hasta la muerte! -es la escueta respuesta.
- Seguiremos con las lanzas. Rápido, rápido -vocifera el primer caballero.
Nuevamente en sus puestos. Uno a cada lado de la tela. Tocan con la punta de sus lanzas la visera del casco saludándose, espolean a los caballos que trotan pesados bajo la carga de sus armaduras. Hay un fuerte encontronazo. El Caballero de Esmeralda da con su lanza en el quijote de su enemigo quien, tocado más que nada en su orgullo, se revuelve furioso y roza el peto del adversario. Otra vuelta a lo largo de la tela. El de Esmeralda hace arrastrar la punta de la lanza por la grupera de la montura de su rival. El del León toca la hombrera del adversario, con tal furia, que se le parte la vara. El Caballero de Esmeralda cae pesadamente del corcel.
- ¿Aún seguís queriendo más? -dice el del León-. O, ¿dejamos aquí la liza? Los jueces pueden nombrar ya un paladín.
El vocerío atruena y ensordece. La soberana se revuelve en su trono. El rostro se le ha puesto azul como el cielo, pero se serena con rapidez.
- No, no dejamos la liza, señor. Ahora a espada -reta el Caballero de Esmeralda.
Comienza la lucha cuerpo a cuerpo, sin monturas. La contienda se efectúa bajo la tribuna. El de Esmeralda es rápido y audaz con la espada. Está bien entrenado. De un certero tajo, corta el penacho de plumas blanquiazules del casco de su adversario. El del León se encuentra acorralado y herido en su amor propio. Hay un instante de titubeo que aprovecha el Caballero de Esmeralda para golpearle sobre el faldar. Salta a su alrededor, le da en el guardarrenes. Por último, un diestro choque en el peto le hace perder el equilibrio y caer al suelo plúmbeamente.
El Caballero del León ha mordido el polvo. Su adversario le mantiene caído, el escarpe sobre el vientre, la punta de la espada sobre la gorguera. Sereno, aguarda el dictamen del jurado...
Desde fuera del palenque una voz terrenal, femenina, se deja oír con claridad:
- Iván, desconecta el ordenador. ¡La cena está servida!
Y, donde hace unos instantes hubo lucha, cielo azul, gentes y voces metálicas, tan sólo queda ahora el agujero negro de la pantalla.
________
Nota.- Este relato fue publicado por la revista MH (Mujer de Hoy), número 84. Semana del 18 al 24 de Noviembre de 2000, página 62.
viernes, 30 de enero de 2009
Un relato breve para un mes que finaliza
Entre pañuelos ®Juana Castillo Escobar
domingo, 18 de enero de 2009
¿Qué estamos haciendo con la infancia?
lunes, 5 de enero de 2009
Un grito desgarrado ante la masacre palestina. Ante cualquier masacre.
La bota de la muerte ®que estremecen nuestro mundo. Por un universo en Paz.
viernes, 2 de enero de 2009
Para comenzar el año, un poema.
La rosa roja que te regalé ®Juana Castillo Escobar
la llevas prendida del corazón.
Sabes que junto a ella te envié
lo poco o mucho que soy.
Con ella te llegó
toda la inmensidad de mi amor.
La rosa roja fue
lo que nos unió.
La rosa roja hizo
que mi amor lograra tu amor.
La rosa roja quiero
que sea emblema de los dos.
Te regalé una rosa roja
cuando supe que te quería.
Y no te regalé otra cosa
porque dijiste que era tu preferida.
Hoy te regalaría un jardín
para que lo cultives, vida mía.
La rosa roja fue
Lo que nos unió.
La rosa roja hizo
que mi amor consiguiera tu amor.
La rosa roja quiero
que nos acompañe siempre, corazón.
Seguiré regalándote rosas
todos los años que dure mi vida.
Rosas rojas, aterciopeladas,
porque son tus preferidas.
Siempre te regalaré rosas
para ver felices tus ojos, mi niña.
La rosa roja fue
la que nos unió.
La rosa roja hizo
que mi amor gozara tu amor.
La rosa roja busco
para que adorne nuestra unión.
Y, cuando ya sea viejo,
seguiré regalándote rosas.
La rosa roja que crece
exuberante y hermosa
en el jardín donde tengo
guardadas todas mis cosas.
Este poema forma parte del cuaderno nº II titulado:









