sábado, 15 de octubre de 2011

Presentación en México del libro: PRIMAVERA


El Dr. José Manuel Ramírez ha tenido a bien enviarnos su discurso del 13 de agosto en La Quinta Colorada, aquel día memorable en el que presentamos Primavera.

A propósito de la antología de cuentos “La Primavera”
Sábado 13 de agosto, 2011.
Quinta Colorada, Bosque de Chapultepec

Agradezco profundamente la invitación de las tres hermanas Arroyo: Elena, Guadalupe y Susana, para presentar esta antología de cuento breve, la cual gentilmente recibí por medio de mi querida Susana. Lo agradezco como quien da las gracias después de ser conducido por un recorrido a un sitio inédito, nunca antes explorado, con parajes que justo se revelan al público por vez primera. Este sitio tiene 44 parajes…

Con Susana me liga una historia de complicidades y vivencias entrañables, de las cuales guardo recuerdos maravillosos, siendo mis favoritas las largas conversaciones de sobremesas en el comedor de maestros de Tec de Monterrey, Campus Estado de México, y las funciones de cine de arte en diversas salas de la ciudad.

Recuerdo que una vez, en una de esas pláticas de sobremesa con queridos compañeros maestros, fui lo suficientemente imprudente como para soltar una pregunta densa, como quien suelta la pesada bolsa del mercado porque ya no puede más: “¿el suicida se mata porque es un valiente o porque es un cobarde?”. En la mesa se hizo un silencio que se sentía como yunta sobre los hombros… Susana dijo: “Ay José Manuel… esa no es una pregunta para una sobremesa”. Para quienes conocen bien a Susana, sabrán que sus comentarios y posturas los enmarca con sus enormes ojos, los cuales pueden mostrar firmeza y dulzura a la vez. Se puede no estar de acuerdo con sus ideas, pero imposible no aceptar que su mirada es crítica. Seré breve, pues hoy nos convoca justamente lo breve, lo fugaz, lo efímero…

Hoy asistimos al lanzamiento de una nueva empresa: BENMA grupo editorial, la cual nos presenta una antología de cuento breve. Si el cuento es breve, la vida es efímera. Precisamente, los relatos escritos son capaces de permanecer y pasar a la posteridad, pues ante el carácter efímero de la vida, la visión de quien escribe, con el propósito de ser leído, vivirá a través del otro. Las razones y motivaciones de quien escribe pueden ser muchas o ninguna, pero el que escribe buscando que alguien lo lea, debe saber que vive más allá de sí mismo, de sí misma. Es la escritura la que posibilita que nuestro pensamiento y nuestro sentimiento los conozca el otro, la otra, aún cuando no estemos presentes, es más, cuando ya no exista más la posibilidad de estar presentes, por estar muertos. Es como poder vivir después de haber vivido. El que escribe y deja de vivir, regresa a la vida cuando alguien más lo lee. Ese es la maravilla que encierra la palabra escrita. Uno escribe y otro lee, uno vive, escribe y muere, mientras el otro lee, piensa y siente lo que ese uno ha escrito. Se vive en el pensamiento del otro aún después de ya no estar vivo. Y es que finalmente uno no existe sino es a través del otro. De esto nos habla Octavio Paz en su célebre poema Piedra de Sol:

¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, ¿todos somos
la vida? pan de sol para los otros,
¿los otros todos que nosotros somos?,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Dicho así, en forma tan sublime, estaremos de acuerdo que podemos percatamos de nuestra existencia solo a través del otro. Pero sucede que la vida misma se nos escapa sin remedio. Cada momento es irrepetible. Y sin embargo, nos queda el consuelo que atrapar un instante, en la sublime forma en que lo hace la palabra escrita, es una posibilidad a la que siempre podremos recurrir, y si no nos satisface, siempre nos quedará el consuelo que lo podemos volver a intentar tantas veces como lo queramos, hasta que lo escrito deje de ser nuestro y pase a ser del lector… ¿cuándo el escritor debe de dejar de corregir y volver a corregir un texto? ¿Cuándo el texto está, por fin, acabado? Las respuestas las posee el talento, el ingenio e indudablemente la práctica.

Por ahí guardo en una libreta de apuntes una cita de José Luis Borges que le escuché a José María Pérez Gay en el Colegio Nacional en 1998: “somos los libros que nos han mejorado”. La cita completa es “Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, somos la gente que hemos visto morir, somos los libros que nos han mejorado, somos gratamente los otros. Proviene del epílogo a sus Obras Completas.

Y precisamente sobre la existencia y la vida que se escapa a cada instante, Sergio Pitol escribe en el Arte de la Fuga: “Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas”.

Es así que escribir es un recurso que nos permite cazar esos instantes que se fugan todos los días de nuestra existencia. Si la vida transcurre veloz y se escapa a cada instante, ¿qué tan largo o qué tan corto debe ser lo que se escribe? ¿Es posible atrapar lo que se piensa, lo que se vive y lo que se sueña en unas cuantas palabras? He ahí una de las paradojas de la escritura breve. Oscar Wilde escribió en Vera, o los nihilistas: “A veces podemos pasar años sin vivir en lo absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante”.

Si la vida es efímera y la existencia se fuga, la escritura breve y los relatos cortos son un bálsamo donde descansa la angustia del que se sabe ocupado y sin tiempo para meditar sobre cosas tan inasibles como “vivir después haber vivido” y “vivir a través del otro”. Séneca escribe: “El tiempo presente solo pertenece a los hombres ocupados, el cual es tan breve que no puede atraparse, y este mismo se les sustrae, turbados como están en sus muchas ocupaciones”. Paradójicamente, el mismo Séneca nos consuela de cualquier lamentación a propósito de la brevedad de la vida: “No es breve la vida, largo es en el hombre el descuido del tiempo”. Y además nos advierte:”Ten cuidado, no confundas vivir con perdurar”. La fugacidad de la vida nada tiene que ver con la brevedad de la existencia… para el que ama escribir y piensa que la vida es breve considere el tiempo que se pierde en meditar sobre las cartas no escritas, en imaginar los versos nunca plasmados en letra o los cuentos nunca escritos precisamente por falta de tiempo. Tampoco la trascendencia de la escritura breve guarda relación con la magnanimidad de los textos largos y extensos. Intentar definir qué tan cortos deben ser un cuento breve para tener contundencia equivale a preguntar sobre el número de personajes que debe incluir una novela ejemplar.

En octubre del año pasado, mediante el sistema de entrevistas digitales de El País, Orlando Mazeyra, joven escritor de Arequipa, Perú, le preguntó a Carlos Fuentes:
¿Qué opina del mito que dice que escribir cuentos es más complicado que hacer novelas?
Fuentes responde: “Es una realidad. En una novela uno puede meter cualquier género. En un cuento, como un poema, tiene una metodología y hay que tener brevedad y acabar con una sorpresa. Una novela es un trasatlántico y un cuento un barquito cerca de la costa”.

Felicito a los autores de estos 44 cuentos breves por atreverse a exponer su pensamiento y sus sentimientos como “barquitos cerca de la costa”, sin salvaguarda alguna que llegarán a esa costa que se ve tan cerca y a la vez tan lejos. Todo relato que se publica es un desafío del autor a la vida breve del hombre ocupado. El relato breve es una tarea muy larga. Larga vida a la editorial BENMA.

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Presentación de Primavera en la Casa del Tiempo de la UAM, el día 5 de agosto de 2011.

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11-10-2011
Anexamos a este mensaje el documento que se preparó con las fotografías y las semblanzas de los escritores de Primavera y que se colocó a la entrada de la Biblioteca Carlos Fuentes donde se llevó a cabo una presentación del libro. En aquella ocasión tuvimos la fortuna de contar con el grupo Miracula Aeternitatis dirigido por la coreógrafa Pamela Cruz, quienes interpretaron un Performance preparado exclusivamente para la Antología Primavera.
También adjuntamos unas fotografías.





martes, 26 de julio de 2011

Presentación de la Antología de Cuento Breve "PRIMAVERA - SERIAL ESTACIONES I" - VVAA



Tenemos el honor de invitar a usted, familia y amigos

a la presentación de la

Antología de Cuento Breve
Primavera - Serial Estaciones I

La cita es en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana, situada en Pedro Antonio de los Santos, esq. José Mª Tornel, Col. San Miguel Chapultepec, Delegación Miguel Hidalgo, México, D. F.



El día: viernes 5 de agosto de 2011



La hora:
17:30 para los autores (se les hará entrega de sus 10 ejemplares)
18:00 para los invitados


Presenta: Dra. Herlinda Dabbah Mustri
Invitado especial: Carlos Bracho
Vino de honor
Hermanas Arroyo


Nota.- En este volumen participo, junto con autores de varios paises, con el relato titulado: "Primavera del ´36"

miércoles, 20 de julio de 2011

Diploma a la Fraternidad


El pasado mes de junio me enviaron este diploma que quiero compartir con todos vosotros, ya que es una alegría inesperada, además de (para mí) una gran responsabilidad y orgullo.

Este es el texto:


COLOMBIA POESÍA CANTA


diploma DE LA FRATERNIDAD


CONCEDIDO A:


JUANA CASTILLO ESCOBAR


Por EL INTERÉS DEMOSTRADO EN TODAS LAS ACTIVIDADES TENDIENTES A CONSEGUIR LA INTEGRACIÓN DE ESCRITORES HISPANOAMERICANOS Y LOGRAR LA PAZ PARA LOS PUEBLOS.


Bogotá, junio 20 de 2011


Fdo.: Coronel Héctor José Corredor Cuervo

martes, 24 de mayo de 2011

Un relato corto para casi acabar el mes

Teatro Español - Madrid - Imagen obtenida en Internet

ENSAYO
Juana Castillo Escobar ®



- Está usted despedido –atronó la voz del hombre-. Puede largarse. ¿Qué viene ahora?
- La escena primera del Primer Acto –se le oyó decir a la asistente con un hilo de voz.
- Esperemos que éstos sean mejores… ¡Veo que no estrenamos “La separación de Ramírez” en la vida! ¿Tan difícil es ser un poco congruente? Vamos, saber actuar…
Desde el escenario se escuchan toses. El director de escena toma asiento. Abre el texto y, con un movimiento de brazo, indica a los dos actores que pueden comenzar su representación. El hombre lee entre dientes y observa, es como si tuviera cuatro ojos.

ESCENA PRIMERA. Entre dos luces. Un despacho lleno de humo. Una mesa de madera negra, lo más parecido a un viejo escritorio castellano sobre el que hay pliegos de papel, proyectos, un antiguo teléfono de baquelita. Dos hombres en el escenario. Uno, grueso, está sentado, mira uno de los pliegos de papel, fuma un enorme y caro Habano. El otro, delgado, casi transparente, de voz chillona, está de pie.

DON EUGENIO.- Vamos, vamos, Ramírez… ¡He visto muertos con más sangre que usted!
RAMÍREZ.- Es que, don Eugenio, no creo merecerme esto.
DON EUGENIO.- ¿El qué? ¿Su despido?
RAMÍREZ.- Claro, ¿qué si no?
DON EUGENIO.- Pero, Ramírez, ¿usted cree que estos planos son de recibo?

RAMÍREZ suspira con indolencia, se restriega las manos con fuerza, como si las tuviera heladas. Intenta sonreír. Mueve la cabeza hacia la derecha, para apartar el flequillo que le cae, rebelde, sobre los ojos. DON EUGENIO se repantinga en el sillón, da una larga calada al puro y le echa el humo a su interlocutor que tose con cautela.

DON EUGENIO.- Ramírez, últimamente está usted en muy malas condiciones.
RAMÍREZ.- Comprenda… Desde que me separé…
DON EUGENIO.- Ya… Desde que se separó sólo piensa en muslos y pechugas. Porque, Ramírez, esta columna no me negará que es una pierna, hermosísima, pero una pierna de fémina. Y este adorno en la cornisa un pecho con todas las de la ley. Y no le digo lo que ha puesto sobre la entrada principal porque, porque…

RAMÍREZ avanza hacia el escritorio, en actitud humilde. Intenta girar la butaca de cuero para sentarse frente al hombre grueso, que es su jefe. Quiere justificar sus lapsus a la hora de proyectar el nuevo edificio que tiene entre manos. Sabe que es un gran arquitecto y desea hacerle saber a su jefe que no volverá a ocurrir, sólo que ahora pasa una mala racha.

Pero el hombre delgado calcula mal el espacio. Intenta tomar asiento, tal y como está escrito en el texto. Y, sin saber cómo, el brazo del sillón: lo más parecido a una hoja de acanto casi en forma de garra, se le hinca en sus partes. El dolor hace que el hombre se enrosque sobre sí y exclame saliéndose del guión:
- ¡Dios, me he cascado los dos!
- Tío, que eso no está escrito…
- ¡Y a mí qué! –Sin poder respirar, jadeando, añade-: Si te los hubieras dejado tú en mi lugar… Me gustaría verte. Seguro que pegabas saltos como un canguro.
- Venga, sigue, que se nos va a jo…
- Que se joda lo que sea. Yo sí que lo estoy. ¡Dios, cómo duele! Se me acabarán saliendo las yemas por la boca; las siento en la garganta…
- Vamos, hombre, resiste… Es la mejor comedia que nos ha salido en meses…
El otro no hace caso de las palabras de su amigo. Continúa con sus quejas:
- Y, encima, esta peluca tan llena de piojos…. ¡Me están comiendo vivo! Vaya atrezzo… –el hombre delgado se quita la peluca y la tira sobre la tarima del escenario. Se rasca con avidez la calva que le brilla bajo los focos.


Desde el patio de butacas, una voz grave, estentórea les grita:
- Ustedes dos: quedan despedidos.
La asistente se encoge en la butaca. Masculla: "Como siga así este tío desbarata la compañía al completo. Y a estas alturas a ver dónde vamos a buscar... ".
La voz del director, que grita airado, corta su pensamiento. En el patio de butacas sólo se le oye a él:
- Venga, que pasen los suplentes. No he tenido que aguantar a unos actores tan indisciplinados, tan malos, en todos los días de mi vida. Porca miseria!

viernes, 13 de mayo de 2011

UN POEMA Y SU COMENTARIO. Poema de Ernesto KAHAN, comentario a cargo de Juana CASTILLO






A Jesús lo maté el dos de diciembre del 40,
así me dijeron, por haber nacido,
así ocurre cada vez que nace un judío,
con cuernos y bebiendo la sangre de un niño,
tal siguen con el cuento, tal los prejuiciosos,
en la tercera década del telescopio sideral.

Camino por el mundo escapando y entre juicios,
cansado… muy cansado de caminar…
después de haber nacido, como me dijeron, "elegido",
en la vendimia que sin mí, puede dar vino,
lejos de Belén, en Argentina,
guiado por Voltaire, mi padre y su medicina.

Adán me transmitió su "pecado original"
Moisés "el suyo" y mi madre los dos.
Con ellos camino por el mundo con los cargos,
miro a mi vecino, "al no elegido",
miro al río de Heráclito, por el que no volveré a pasar,
miro a un hijo que no será, por su bien...

Miro al universo y a su poca memoria,
planetas secos, agujeros negros y novas
miro a mi madre que ya no está,
miro a las cenizas de los "Actos de fe",
a las cenizas de Kishinev,
a las de Auschwitz calientes, y a las que seré…

Miro a los contratos de matrimonio, a los de divorcio,
a los nuevos crímenes y amenazas, ahora a cristianos,
y a mis manos con sus años acariciando sueños:
el pan caliente, yo caliente, el sol caliente,
Hiroshima caliente, mis letras calientes,
caliente el horno, el odio y la pendiente.

Ernesto Kahan © Febrero 12, 2011



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Bien, la verdad es que no sé por dónde empezar. Como te comenté, el poema es fortísimo y me hizo –y hace- llorar. He dejado que pasaran los días para que, como el buen vino, se añejara en la barrica y poderlo leer con más calma y la mente más fría, si es que lo consigo.
* El comienzo es duro, muy duro:

A Jesús lo maté el dos de diciembre del 40,
así me dijeron, por haber nacido,
así ocurre cada vez que nace un judío,
con cuernos y bebiendo la sangre de un niño,

Aún hay demasiadas personas que opinan así. Que no perdonan porque, en realidad, no aman. Ni saben lo que es el amor: no lo conocieron ni lo conocen, son máquinas, en ocasiones, de matar; simples robots que actúan según se les ordena, sin cuestionarse si está bien o mal porque no piensan.

* Aquí leo, entre líneas, tu alma desnuda. Tus sentimientos (que también aparecen en las cuatro estrofas anteriores que parecen más universales, más dirigidas a todo el pueblo judío), están en estas otras seis estrofas en las que ya se habla de un cansancio personal, de alguien que, heredero del “pueblo elegido”, nació lejos de él. Lejos de un lugar que ni le echa de menos porque todavía no le conoce y, para finalizar, tu vida encauzada hacia la práctica de la medicina.

Camino por el mundo escapando y entre juicios,
cansado… muy cansado de caminar…
después de haber nacido, como me dijeron, "elegido",
en la vendimia que sin mí, puede dar vino,
lejos de Belén, en Argentina,
guiado por Voltaire, mi padre y su medicina.

* Las cargas que abruman, que pesan como una losa bajo la que es preciso caminar y tratar de vivir. Una herencia que viene desde el comienzo de los tiempos hasta los actuales. Un pecado que, a través de la mujer, siempre vituperada y desacreditada en el mundo antiguo (y actual) llega a través de la madre porque, suele ser, a través de la madre, el vehículo con el que nuestras conciencias se abren al mundo. En ocasiones, en este caso en particular, un mundo de dolor, de tanto dolor, que es preferible renunciar a un hijo propio para no tener que transmitírselo.
Y ese río de Heráclito que puede ser de lágrimas, pero que como tal fluye, cambia, nada es estático ni permanece igual por siempre.

Adán me transmitió su "pecado original"
Moisés "el suyo" y mi madre los dos.
Con ellos camino por el mundo con los cargos,
miro a mi vecino, "al no elegido",
miro al río de Heráclito, por el que no volveré a pasar,
miro a un hijo que no será, por su bien...

* El universo, ese conglomerado de vida latente, desconocido… Y la poca memoria que guardamos de todo lo anterior, de siglos de historia que deberían de habernos enseñado a vivir y convivir con nuestros semejantes.
El mundo, quizá esos planetas secos, agujeros negros y novas sean metáforas o, simplemente, algo que el corazón te hizo escribir como tal, pero que en el fondo y sin quererlo te lleva de la mano a criticar las revueltas tan grandes y graves que hay en todos sus rincones, y ver que muchas de ellas, en el fondo y en la forma, aún se mueven por motivos religiosos, los más irreligiosos del mundo, y que sólo sirven para que los señores de la guerra se enriquezcan. El hombre, medianamente inteligente, debería pararse a pensar, a observar al que llama su enemigo, a aquel a quien le han hecho creer que es diferente por rezar a otra entidad sobrenatural que no es la suya y, después de esta observación, tendría que ver que es como él: suda, sufre, sangra, se angustia, llora, muere… ¡Todos padecemos igual! ¡Y todos tenemos a nuestras espaldas una familia -padres, esposos, hijos, hermanos- que padecerá por nosotros, por nuestras heridas, por nuestras mutilaciones, por nuestra muerte!
Y la madre muerta, quizá símbolo del amor, de la paciencia, de la ternura, del sufrimiento… Siempre en la mente, en el corazón.
Y al final todo se convierte en cenizas, cenizas de los autos de fe, del Holocausto, de las cenizas que, antes o después seremos.

Miro al universo y a su poca memoria,
planetas secos, agujeros negros y novas
miro a mi madre que ya no está,
miro a las cenizas de los "Actos de fe",
a las cenizas de Kishinev,
a las de Auschwitz calientes, y a las que seré…

* Para finalizar: pones el dedo en la llaga de la falta de amor (Miro a los contratos de matrimonio, a los de divorcio,), porque el amor ya no es un sentimiento puro y limpio, sino un contrato que se firma entre dos personas y, si lo estipulado no se cumple, se rompe el contrato (divorcio) y como si no hubiera pasado nada.
Ahora denuncias los nuevos crímenes contra los cristianos…
Luego, miras tus manos que te traen a la memoria ensoñaciones, quizás de cuando eras un niño feliz (el pan caliente, yo caliente, el sol caliente,) y otras, que sería mejor olvidar.

Miro a los contratos de matrimonio, a los de divorcio,
a los nuevos crímenes y amenazas, ahora a cristianos,
y a mis manos con sus años acariciando sueños:
el pan caliente, yo caliente, el sol caliente,
Hiroshima caliente, mis letras calientes,
caliente el horno, el odio y la pendiente.

Todo, todo el poema es un lamento. Es una llaga abierta en el costado, en tu costado.
Tras la lectura surge una pregunta: ¿hay un dios como tal?, es decir, uno con nombre y apellidos. ¿Por qué ha de ser el mío el verdadero, o el tuyo, o el suyo? ¿Tan sólo por haber nacido en un lugar u otro del planeta? Si se nace en la selva, en el seno de una tribu (de las pocas tribus aborígenes que aún quedan en nuestro maltratado mundo) tal vez adoren a la madre tierra, que es la que les alimenta, o al árbol más antiguo de la aldea; si en la India, en la India más pura, quizá sus dioses son Brahma, Visnú o Ganesh; si en Palestina su nombre es Allah, si en Israel Yaveh... ¿Quién tiene razón? ¿No será que nos hemos creado un dios a nuestra imagen y semejanza, y no al contrario, y cada uno adoramos al que, por cultura y lugar de nacimiento, nos viene impuesto? ¿Acaso no vivimos una especie de politeísmo cuando cada católico reza a un Cristo o a una Virgen con nombre diferente a la de su compadre del pueblo de al lado? ¿O su devoción se dirige hacia un santo en concreto? ¿Por qué, creyendo en Cristo, hay tantas divisiones entre iglesias?
El ser cristiano a golpe de falcata, espada, florete, trabuco o mosquetón, o porque te salgas un poco del orden pre-establecido puedo quemarte, torturarte, difamarte, ese no es el espíritu. O, alguien dice “Guerra santa contra el infiel porque no piensa como yo”. Estamos en el siglo XXI pero el hombre ha variado poco. Avanzó y avanza, tecnológicamente hablando, a pasos agigantados, pero sus atavismos siguen con él con muy escasas variaciones.
No sé quién tenga razón. Lo que es indudable es que, los que empuñan la espada y lo hacen en nombre de cualquier dios, sea el que sea, han perdido su credibilidad. A lo largo de la historia hubo hombres y mujeres buenos (Buda, Jesucristo, muchos hombres santos de cualquier condición, Irena Sendler, la madre Teresa de Calcuta, por citar a unas figuras contemporáneas) dignos de ser seguidos e imitados. Ellos sí que siguen al dios verdadero, uno al que deberíamos llamar, de manera universal, AMOR, porque amor es hermandad, respeto, igualdad, PAZ, porque donde hay amor no cabe la maldad, no es preciso perdonar a nadie porque no hay nada que perdonar al existir la armonía entre los diferentes –diferentes en cuanto a raza, ideología, religión, físico…-.
El señor de los infiernos se podría llamar ODIO. Con él vienen de la mano la envidia, los celos, la codicia, la MALDAD en general, la tortura, la guerra, el dolor…
Quizá con este final me he apartado un poco del tema que me ha traído hasta aquí, ese “Así me dijeron por haber nacido” y del que vuelvo a decirte: el poema es muy bueno y, de tan bueno, fortísimo, pero a veces es la única forma de reavivar las conciencias dormidas o usurpadas del ser humano que se tenga por tal.


© Comentario a cargo de Juana Castillo Escobar. Madrid (España)
Madrid, 18 de febrero de 2011
http://revistaliterariaplumaytintero.blogspot.com/2010/08/castillo-escobar-juana-madrid-espana.htmltml


viernes, 22 de abril de 2011

22 de abril - Día Internacional de la Tierra

Imagen obtenida en Internet

La furia de la Tierra
Juana Castillo Escobar ®


Dañados por la furia de la Tierra mueren a diario
Los hermanos más pobres del planeta.
La Tierra, esa madre Tierra
A la que no respetamos
Se revuelve furiosa por ver si razonamos.
Pero esa furia mal contenida,
Va siempre a dañar
A los que ya lucen heridas.

Respetemos a la madre Gea,
Presentémosla de nuevo nuestros sacrificios,
Seamos buenos con ella, que ella repartirá
En abundancia sus dones
Porque una madre amorosa
Jamás abandona ni castiga
Tan horriblemente a sus hijos
A no ser que esté en verdad pesarosa
De sus cachorros,
Criados como ovejas,
En lobos reconvertidos.


Sábado-13-II-2010

Nota.- Este poema pertenece al cuaderno titulado "Poemas en Madrid", apartado "Año 2010" y registrado en esta capital.

lunes, 21 de marzo de 2011

21 de marzo, Día Mundial de la Poesía.

Imagen obtenida en Internet

Haikus
Juana Castillo Escobar
Números: 0060, 0061, 0062, 0063

¿Florecerán hoy
Los cerezos en Japón?
Sí. En la montaña.
Lunes, 21-III-2011 – 8,42 a.m.


Suena Kitaro…
El agua irrumpe. Traga
Pueblos y vidas.

Lunes, 21-III-2011 – 8,42 a.m.


Cerezos en flor
Alegrarán de nuevo
El dolor de hoy.
Lunes, 21-III-2011 – 8,42 a.m.


Aves. Aleteo.
Temor. Cruje la tierra.
La mar estalla.

Lunes, 21-III-2011 – 8,42 a.m.


Quiero que estos haikus no sólo sirvan para "celebrar" el Día Mundial de la Poesía, sino que sean un recuerdo del pueblo que los inventó. Un pueblo, el japonés, que ha sido masacrado por las fuerzas desatadas de la naturaleza. Un pueblo que, ante el mundo, ha dado una imagen de valor, entereza, educación y disciplina que nadie podrá olvidar.

Si deseas ayudar, Cruz Roja Española pone a nuestra disposición una serie de números de cuenta de diversas entidades financieras en las que podrás realizar tu ayuda. Picad sobre el enlace: http://www.cruzroja.es/cre_web/plataforma2.htm


martes, 8 de marzo de 2011

Un poema por el "Día de la Mujer Trabajadora"

Mujer - Henry Matisse
¡Levántate y anda!
Juana Castillo Escobar ®

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina
Con la frente bien alta,
Con la mirada fija
Directa al mañana.

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina
Feliz, orgullosa,
Con esperanza
En nuevas etapas.

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina
Dichosa.
Piensa que fuiste creada
Y, como diosa,
Entronizada.

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina
Como reina
Por la tierra,
Diosa,
Tierra fértil,
Misteriosos cuerpo y alma.

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina,
Milagro andante,
Tú que en las entrañas la vida llevas,
Tú que puedes ser madre,
Tú que puedes, la vida, darla.

Mujer:
¡Levántate y anda!
Camina
Orgullosa, esperanzada,
Abriendo nuevos senderos,
Mirando al frente,
Sin temores pues tú eres:
Diosa que da vida,
Diosa en cuerpo y alma.


Dedico este poema a todas las mujeres, trabajadoras por cuenta ajena o no, para que ninguna de nosotras olvidemos nuestra esencia y nos sepamos valorar. Y, en especial, se lo dedico a todas las amas de casa que son, además: economistas, cocineras, psicólogas, asistentas, enfermeras, planchadoras, señoritas de compañía, esposas, madres, amigas, confidentes... Sin un sueldo fijo, ni derecho a jubilación, ni tan siquiera a tomarse una baja por enfermedad, es más, ni siquiera nos jubilamos, la vida es quien nos jubila...
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Nota.- Este poema forma parte del Cuaderno nº 2, Poemas en Madrid, año 2000 (poemario inédito en su mayoría).

viernes, 28 de enero de 2011

Vídeo censurado en You Tube

27-I-2010 - Juana Castillo Escobar, poemas: "Luche" y "Amor y Eros". Leídos en Onda Latina:

Censura en You Tube

Censura en You Tube, un artículo de Juana Castillo Escobar leído en Onda Latina el 26-I-2011

Hoy quiero hablaros de algo diferente a relatos y poemas, aunque tiene que ver con uno, con unas imágenes y con el hecho de que ambos, poemas e imágenes, están publicados en You Tube.
El año pasado, más exactamente, el 27 de enero de 2010 publiqué en You Tube, como tengo por costumbre, la emisión de radio de ese día. Leí los poemas “Amor y Eros” y “Luche”. Ambos los escribí unos días antes (durante la presentación de un pequeño poemario de Sole López, quien ese 27 de diciembre estuvo con nosotros en el estudio), casi al final de la emisión, como digo, leí ambos poemas… Que adorné con imágenes para convertirlos en vídeo y publicarlos en la página citada.
Bien, hoy, al ir a hacer lo propio, publicar la emisión de hace dos semanas –voy con algún retraso por problemas técnicos, como le gusta decir a Javi- por esas cosas de la vida, la casualidad o que tenía que verlo para comentarlo me encuentro con que, en el lugar en el que debe aparecer la foto-carátula del vídeo (que en lo que va de año, menos un día, ha tenido 342 reproducciones), lo que se ve es un fondo blanco y sobre él unas letras también blancas que, cito textualmente, dicen:
“Es posible que el contenido de este vídeo o grupo resulte inadecuado para algunos usuarios tal y como lo ha marcado la comunidad de usuarios de You Tube. Confirma (un inciso: esta palabra aparece en azul cobalto y en negrita, de manera que resalte bien. Continúa el aviso): Confirma que quieres ver este vídeo”. Y, al pulsar con el ratón sobre la palabra “Confirma”, sale un nuevo aviso y la imagen del vídeo (que acabo de cambiar por una vista del Parque Aluche), dice:
“Juana Castillo Escobar. Poemas: “Luche” y “Amor y Eros” (también he cambiado el orden del título). Poemas leídos el 27-I-2010 en Onda Latina. Es posible que este vídeo contenga material marcado por la comunidad de usuarios de You Tube que puede ser inadecuado para algunos usuarios. Para ver este vídeo o grupos debes verificar que tienes al menos 18 de edad (¿Dieciocho qué? ¿Años? ¿Meses? ¿Días?), accediendo (en azul) a tu cuenta o registrándote (de nuevo en azul) para obtener una. No obstante, si prefieres evitar posible contenido inadecuado, te recomendamos que actives el modo de seguridad (otra vez en azul) de You Tube”. Y, como es lógico, si no haces todo esto ni puedes ver el vídeo ni escuchar el poema que es así de escandaloso. Lo repito para refrescaros la memoria y, para los que no lo hayáis escuchado, que podáis opinar.


Amor y Eros
Juana Castillo Escobar

El amor es todo,
Es universo,
El amor es tiempo,
Es amigo, es amante,
Es verso.

Eros es pasión,
Es un latir,
Es un encuentro
A veces momentáneo,
A veces puede ser eterno.

Madrid, 22-I-2010 – 20 p.m.
Escrito durante la presentación del libro de Sole López en A.V.A.
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Luche

Juana Castillo Escobar

Una ría nos atraviesa,
Recuerdo del río que pasó al olvido.
Luche, cambió su nombre,
Y se convirtió en Aluche,
Barrio popular y populoso,
Donde gestamos
Nuestra palabra peligrosa.

¿Peligrosa?

Yo diría
Que al pensar y escribirla
La convertimos en…
Armoniosa.


Madrid, 22-I-2010 – 20,20 p.m.
Escrito durante la presentación del libro de Sole López en A.V.A.

Después de escuchar de nuevo ambos poemas (“que son altamente escandalosos”) pienso que los censores-Torquemadas de You Tube han debido de “cancelar” el vídeo por las imágenes. La pena es que los radioyentes no puedan verlas, pero voy a tratar de explicarles las imágenes “obscenas” que se pueden ver:
- Carátula de Onda Latina.
- Foto de Javier Burgos en un tren.
- Imagen de un micrófono.
- Foto de Juana Castillo, yo, el día de la entrega de premios del IV Concurso de Relato Breve “José Luis Gallego” con una chaqueta de colores.
- Imágenes de los títulos: nombre de la emisora de radio, los nombres de los locutores: Javi y Juani, sobre el encabezamiento de un pseudo periódico.
- Imagen del logo de IFLAC: Paloma de la Paz.
- Diploma concedido por IFLAC (Foro para la Cultura y la Paz) concedido a Juana Castillo Escobar como laureada periodista y directora del programa de radio y difusora de la Paz.
- Las imágenes que elegí para el poema “Luche”: diferentes vistas del barrio de Aluche, al que está dedicado, (el parque, la ría, calle Valmojado…).
Las imágenes que elegí para el poema “Amor y Eros”:
1) Una obtenida en Internet de la que desconozco el autor. En esta se ve a una mujer, por sus ropas parece de la época medieval. Mira por una ventana. Por el pasillo se acerca, por su pose (con las rodillas algo encogidas) cauteloso, el amor (Eros) representado como un joven semi desnudo, alado, en una de sus manos lleva el arco y las flechas, en el antebrazo opuesto sostiene el manto con el que cubre la zona baja de su cuerpo. ¡¡Es totalmente erótico y punible!!

2) Escultura en mármol que representa a Amor y Psique, cuyo título es “Psique reanimada por el beso del amor”, obra del escultor veneciano Antonio Cánova, data del año 1793 y se puede contemplar en el Museo del Louvre. A esta gran obra de reminiscencias neoclásicas, al estar ambas figuras recostadas sobre una cama pueden cubrirla los susodichos censores con un hermoso edredón de patchwork para que no luzcan sus desnudeces y no dañen a los visitantes por su contenido inadecuado.


3) Amorcillo sentado en el borde del vaso de una fuente. Es un niño regordete que ha dejado el carcaj con las flechas a su espalda y que está con una de sus piernas sobre ese borde de la fuente, en un escorzo que lo hace muy real, parece que esté quitándose un mosquito del brazo. Creo que la obra es de William-Adolphe Bouguereau (La Rochelle 30 de noviembre de 1825 – 19 de agosto de 1905), pintor académico francés. Tal es el escorzo que, aunque el niño está desnudo, sus partes pudendas quedan bien cubiertas, alejadas de miradas obscenas como las de quienes han debido de calificar de esta manera al vídeo.

4) La obra, que durante este año ha sido la que daba entrada al pecaminoso vídeo y que hoy he quitado poniendo en su lugar la vista de una de las calles del barrio y que ha debido de ser la causante del revuelo, a falta de título, se conoce como “Alegoría del triunfo de Venus” o “Alegoría del Amor”, obra de Angelo Bronzino, pintor oficial de los Médicis.
En este cuadro se representan todas las facetas del amor, está inspirado en la historia, inmortalizada por Apuleyo en su obra El Asno de Oro.
Bueno, ahora os voy a explicar el cuadro como lo hizo a grandes rasgos, cuando cursaba 6º de Bachiller, don Valeriano Bozal, mi profesor de Historia del Arte, y director, del museo Reina Sofía durante algunos años. Más tarde me volvió a hablar de él otro profesor de Arte, ya en la Facultad de Geografía e Historia. Ambos coincidían en la idea que, para interpretar una obra de estas características es importante conocer la historia, real o ficticia, de lo representado.


a) La figura central, femenina, está desnuda. Si nos atenemos al título se trataría de Venus. Yo pienso que es Psique, la esposa de Cupido-Eros por una serie de datos: la flecha de oro oxidada que mantiene en alto en una de sus manos, y la manzana dorada del Jardín de las Hespérides que, según la mitología griega, proporcionaba la inmortalidad y Psique terminó siendo inmortal por obra y gracia de Zeus, manzana que sostiene en la mano opuesta. Se trata de una hermosa mujer que divide el cuadro y lo mantiene en equilibrio como su escorzo pues sus pies parece que van a salirse de la tela.
b) A su lado Cupido, con la rodilla sobre un cojín rojo (el color simboliza la pasión, el ardor) abraza a la mujer, la besa, le sostiene la cabeza con una mano y le acaricia un pecho con la otra. También desnudo, le atraviesa la espalda la cinta del carcaj.
c) Un niño desnudo, sonríe. Lleva rosas en las manos y cascabeles en los tobillos. Representa la felicidad, quizá la felicidad del hijo que ambos tuvieron al que llamaron Placer y en la mitología romana Voluptas.
d) Detrás del niño, casi agazapada en las sombras aunque se puede ver bien su cara, aparece una niña, o joven, guapa, con un vestido verde bajo el cual se ve un cuerpo cubierto de escamas, cola de serpiente y patas con garras. En una mano lleva un panal de miel, en la otra el aguijón de un escorpión. Representa el engaño, de ahí la miel y el aguijón: lo dulce que puede ser el amor y lo ponzoñoso que puede ser a la vez. También puede tratarse de una arpía, la buena amiga que, por un lado te recita hermosas palabras, te presenta la mejor de sus sonrisas, mientras te clava por la espalda el aguijón de la falsedad con la finalidad de suplantarte, de robar tu amor. Es la única figura que aparece vestida porque es también la única que tiene mucho que esconder. El verde del traje puede significar la envidia.
e) A la izquierda, a la espalda de Cupido, se aprecia la cabeza de un hombre de torva mirada. Hunde los dedos de ambas manos entre sus cabellos revueltos. La boca aparece abierta, como si estuviera emitiendo un grito desgarrador. Representa lo malo del amor: celos, amor no correspondido, infidelidad, olvido…
f) Arriba a la izquierda, sobre esta cabeza, aparece la figura de una mujer. Sostiene un paño azul que tiende el anciano de la otra esquina del cuadro. A esta mujer le falta parte de la cabeza. Representa a la memoria, es como si alertara, con su boca abierta, que en algún momento querríamos olvidar a alguien pero no vamos a poder.
g) Frente a esta mujer, arriba a la derecha, aparece la figura de un anciano alado. Sostiene la otra parte del manto azul, esa especie de telón que hace de fondo a toda la obra. Lo sujeta también con ambas manos. Sobre su espalda hay un reloj de arena. Este viejo señor del tiempo viene a decirnos:
a – trata de cubrir a la memoria con ese manto azul, color de la confianza, de la pureza, de la armonía, de la amistad, de la fidelidad, del amor…
b – el tiempo lo cura todo
c – el tiempo será quien haga posible que se olvide a esa persona
d – y, también el tiempo, puede representar lo malo: el desgaste del amor, la rutina, la muerte de la pasión que llega con la vejez…
h) La paloma, situada en el ángulo inferior izquierdo, bajo cupido, es el símbolo del candor, la sencillez y la inocencia y, especialmente de la correcta paz o la armonía. Estaba consagrada a Venus que la llevaba en la mano y la ataba a su carro según Apuleyo. Eliano añade que algunas veces se transformaba ella misma en paloma.
i) Las máscaras de teatro, situadas en el ángulo inferior derecho, bajo los pies del niño desnudo nos viene a decir que el amor a veces es, como el teatro, trágico y cómico, o tragicómico y que, como el teatro, se puede enmascarar y presentar una u otra imagen, según convenga.

A continuación paso a contaros la historia de Eros y Psique. Deciros también que en esta fábula, leyenda, mitología, como se quiera llamar, puede encontrarse la cuna, por ejemplo, de Blanca Nieves y/o de la Divina Comedia que explico más adelante:
- Afrodita (suegra de Psyque) sería la madrastra de Blanca Nieves.
- Psique-Blanca Nieves. Hermosísima mujer a la que envidia Afrodita-madrastra.
- Eros-príncipe. Enamorado de Psique-Blanca Nieves, ambos deben devolverla al mundo con un beso tras dormir-morir.
- Lo que va a buscar Psique al inframundo y que de vuelta de él muerde para ser más bella (por lo que es castigada por la diosa Afrodita que no desea que nadie ensombrezca su belleza) sería la manzana que muerde Blanca Nieves y que la lleva a la muerte.

Psique (en latín Psyche, en griego Ψυχή), divinidad griega y protagonista de un mito latino, es la personificación del alma.- Según la historia, inmortalizada por Apuleyo en su Metamorfosis (El Asno de Oro), Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.
Para evitar la ira de su madre, una vez que tuvo a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la penumbra, y prohíbe a Psique cualquier pregunta sobre su identidad. Cada noche, se amaban a oscuras. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Ella, incapaz de explicarles cómo era, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que se trataba de un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que, en mitad de la noche, encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo (de la que Apuleyo hace un tópico medieval: stilla olei ardentis) cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, vengativa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Afrodita afirmó que el esfuerzos de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Y como cuarto trabajo le ordenó a Psique que fuera al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que la mortal guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. *Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo engañar al perro Cerbero, pagar a Caronte y sortear los peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.
Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí pensando que, si hacía esto, Eros la amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio»** que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y a Afrodita su permiso para casarse con ella. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Voluptas.

* Esta bajada al inframundo recuerda al viaje de Dante cuando va en busca de su amada Beatriz, llegando incluso a los infiernos, relatado en la Divina Comedia.
** Sueño estigio o sueño infernal. Tal vez se refiera a la muerte.
* Escorzo (del verbo escorzar.- Representar, acortándolas, según las reglas de la perspectiva, las cosas que se extienden en sentido perpendicular u oblicuo al plano del papel o lienzo sobre que se pinta.

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Y para acabar, ¡menos mal que a todo esto no añadí la escultura de Bernini El rapto de Proserpina!
Si lo hago lo mismo me multan y me cierran el espacio de You Tube. Porque, a la vista de estos censores, en el rapto de Proserpina el mármol se convierte en piel, en músculo vivo, en deseo… ¡Para qué echar más leña al fuego!
Parece ser que son preferibles los vídeos en los que se ven escenas de guerra, imágenes trucadas de niños soltando tacos o de indigentes muertos de hambre pero que a nadie importan.
Señores censores de You Tube, por favor, deben manifestarse ante los grandes museos para que repinten ciertos cuadros y confeccionen prendas decorosas para vestir a ciertas esculturas…
Es lo único que se me ocurre añadir.


Bernini – El rapto de Proserpina

Nota.- Añado el link del vídeo en You Tube, pero ya sabéis que a través de él no se puede ver esta obra maleducada y obscena, a no ser que tengáis 18 y acceso a ella (en una entrada posterior pondré la URL del mismo, a ver si desde el blog se puede ver sin problemas).

27-I-2010 - Juana Castillo Escobar, poemas: "Luche" y "Amor y Eros". Leídos el en Onda Latina: http://www.youtube.com/watch?v=DeV0-zMW03M

Me gustaría conocer vuestra sincera opinión. Gracias.

miércoles, 12 de enero de 2011

Haití, un año después

Imagen enviada por Amnistía Internacional
TERREMOTO
Juana Castillo Escobar ®

A Haití en el primer aniversario de la catástrofe
que la asoló


Rugió la Tierra
Con violencia incontenida.
Devastó construcciones,
Segó vidas
De un pueblo ya hundido
En la pobreza
Y en la desidia del mundo rico
Que lo veía desplomarse
Sin una queja.

Terremoto sin nombre
Que se tragó a mujeres, ancianos,
Niños y hombres.
Terremoto cruel
Que abrió la Tierra
Y se cobró en sangre
El daño que le infringimos a Ella
Que nos cobija y sustenta.

Y la tierra arrasó,
Sin mirar,
Sin escuchar las quejas,
A uno de los pueblos más pobres
Que viven sobre su corteza.


Y, un año después,
Ese dolor se recuerda:
Robos, violaciones,
Muerte, cólera, miseria,
Los escombros de lo poco que fue
Siguen esparcidos
A lo largo y ancho de esa tierra:
Haití, lo poco que de ella queda
Es dolor, un dolor que camina a tientas
En busca de una ayuda rápida,
De una ayuda que casi no llega.


Miércoles, 12-I-2011 – 8,35 a. m.
Este poema forma parte del cuaderno "Poemas en Madrid - 2011"

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD!

Belén de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia - 25-XII-2010
Foto: colección particular

Este año, al igual que el pasado, salimos de Madrid a disfrutar de estos días (junto a nuestra hija) en un punto distinto al que residimos habitualmente. De la tarde-noche del 23 de diciembre, a la tarde-noche del 27-XII, estuvimos en Valencia.
Las pasadas Navidades, las del 2009, fueron templadas, lluviosas y grises, mas no por ello malas. Conocí un lugar en el que nunca estuve y que de siempre llamó mi atención. En ningún momento me sentí defraudada. Todo lo contrario: estar en Córdoba fue como sumergirme en el pasado e imaginar tres culturas hermanadas por el respeto y la tolerancia. Porque aún se vive en el ambiente, en sus callejas de la judería y del barrio árabe, en el cogollo surgido en torno a la mezquita.
Este año la Navidad ha sido todo lo contrario: luminosa como un cuadro de Sorolla, pero fría, muy fría, tanto como en Madrid, algo que no me esperaba encontrar a orillas del Mediterráneo. ¡Claro que mis recuerdos de Valencia son de una ciudad abrasadora, veraniega, con el calor del mes de julio, pegajoso...! También de una Valencia en fallas, durante un mes de marzo muy cálido y primaveral.
Volver a Valencia, después de 32 años, ha supuesto un reencuentro. Una especie de búsqueda de algo que ya no existe, porque ya no existen las personas, ni tan siquiera las calles, reconvertidas en plazas o, de tan remodeladas, irreconocibles. Mi Valencia de los 14, 15, 16, 17, 18... 23 años, ya no existe, es un recuerdo, un buen recuerdo.
Ahora, a partir de ayer, empezaré a dar forma a este nuevo recuerdo en el que la ciudad cambió; yo, como co-protagonista de este viaje, cambié (y mucho), también mis acompañantes cambiaron: mis tías abuelas -que ya no viven-, mi hermana pequeña, que seguirá siendo la pequeña, pero ya no es la niña de siete años, sino una mamá que traspasó la barrera de los cuarenta, mis amigos valencianos... Estas personas se convirtieron en mi marido y mi hija... La nostalgia me invadió el día de Nochebuena por la mañana cuando visitamos el Mercado Central y la Lonja, se me puso un nudo en la garganta, no quería que pasara pero, llorar no cuesta nada y, como iba de "incógnito" con las gafas de sol, pedí permiso para homenajear a aquel tiempo pasado que no fue mejor ni peor, sólo diferente y eché unas cuantas lágrimas. Lo necesitaba, el nudo me hubiera ahogado.
Y al día siguiente, el de Navidad, por la mañana, visita a la Albufera y comida en la Malva rosa, "mi playa", porque en ella descubrí el mar y mi gran debilidad por esa masa de agua en constante movimiento. Hizo frío, pero disfruté paseando sobre su fina arena como un niño que empieza a dar sus primeros pasos sin ayuda de la mano de los mayores.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD, YA DESDE MADRID!!!

domingo, 19 de diciembre de 2010

Me publican en "ORIZONT LITERAR"


En la Revista CONTEMPORARY LITERARY HORIZON - An independent, bilingual and multicultural magazine of contemporary culture and spirituality, en formato papel, el lunes 11-X-2010, me publicaron, en español, rumano e inglés el relato “El nacimiento del dolor”, relato que podéis leer un par de entradas más abajo en su lengua original, castellano.
Lo cierto es que no sólo me hizo ilusión leer mi historia en otros dos idiomas, sino que me resultó tan raro..., increíble, ésa es la palabra que mejor define la manera en la que me sentí al leerlo.
Os dejo la portada y el enlace por si alguno estáis interesados en adquirirla.

jueves, 21 de octubre de 2010

Para no olvidar los cálidos días del verano

Foto de Internet
Tártaro* Club
Juana Castillo Escobar
®

Era verano, hacía calor, y acababa de enamorarse, al menos eso era lo se decía por enésima vez. Él era el eterno don Juan, el eterno enamorado de la belleza, pero, a la vez, el eterno burlador, el que jamás ponía el corazón en ninguna de sus conquistas que eran poco menos que juguetes: una vez desvelados todos sus secretos eran arrinconados para siempre, caían en el pozo profundo del más negro de los olvidos.
En cuanto la vio, sola, sentada en una de las mesas del local, opinó que ya era el momento de empezar de nuevo el juego de la seducción. Amaranta, cuarenta y ocho horas antes, decidió dejarle. Estaba libre de nuevo. ¿A qué esperar más tiempo? Además, no podía permitir que cualquier pipiolo le robara aquella preciosidad que, según él, estaba pidiendo guerra con todo su ser.
Apuró la copa de bourbon que sostenía en su mano izquierda, la dejó sobre la barra y deslizó un billete en el bolsillo de la camisa del camarero a la vez que le decía algo en voz baja. Luego, después de atusarse los aladares, ya entrecanos, se rehizo el nudo de la corbata de seda que poco antes se deshizo a causa del calor sofocante que se respiraba en el local. Caminó con paso elástico a través de la pista, sorteando a parejas que bailaban o, simplemente, permanecían abrazadas, como estatuas siamesas que, de vez en cuando, respiraban para poder continuar con vida. Cuando llegó junto a la mesa esbozó una sonrisa lobuna. Sus blancos y bien delineados dientes brillaron bajo las luces de los láseres de colores que ambientaban el local.
- ¿Espera a alguien? -Le preguntó tratándole de usted, para que ella viera que, quien estaba a su lado, era un caballero, por tanto alguien de quien se pudiera fiar.
- Puedes sentarte. Es lo que estás deseando desde hace un buen rato.
La respuesta de ella lo dejó, por un momento, sin palabras. Pero él no se amilanaba así como así. ¿Qué ella quería guerra? Pues la tendrían.
- Gracias… ¿cómo te llamas?
- Bel.
- Precioso, nunca conocí a nadie con ese nombre.
Hubo unos momentos de silencio. Él aguardaba la pregunta de ella. Pensó que, como era lógico, también querría saber el suyo, pero Bel no abrió los labios, sólo esbozó una sonrisa que a él le pareció astuta, incluso algo maliciosa. Entonces llegó el camarero con una hielera en la que se enfriaba una botella de champán francés. El más caro. El que solía pedir en ocasiones especiales y ésta lo era. Mientras que el camarero abría la botella y llenaba las copas, él contempló a la mujer: era hermosa, muy hermosa. El cabello rojo, largo y ensortijado, le caía suelto por la espalda hasta más allá de unos hombros redondos, apetitosos; los ojos eran dos carbones apagados pero que destellaban en medio de una cara ovalada, de rasgos perfectos y piel casi transparente; la boca, un corazón que sonreía sin parar. El vestido rojo, escotado, de satén, se le pegaba al cuerpo resaltando unas formas perfectas...
- ¿Algo más?
La pregunta del camarero le sacó de su nube.
- No, Tony, todo está bien. Gracias.
El joven regresó a su puesto detrás de la barra.
Él, después de mirarle a ella a los ojos durante unos instantes, tomó una de las copas y se la alargó. Sus dedos se rozaron y él sintió como si las burbujas del espumoso se le hubieran colado ya por la nariz bajándole hasta el estómago revolucionándoselo.
- Yo me llamo Ernesto. Ernesto Palacios –le dijo mientras asía su copa por el tallo de la peana-. Soy el dueño de este club y de una veintena más. Todos ellos abiertos a lo largo de la costa.
- Lo sé –fue la única respuesta: escueta y algo seca.
- ¿Ya me conocías?
- No. Sólo lo sé.
- Seguro que me habrás visto en las mil y una revista del corazón… Por eso lo sabes.
- No. Yo ya sabía de ti.
- ¿Quién te habló de mí? ¿Tenemos algún conocido en común?
- ¿Por qué no dejas las preguntas para más tarde y me sacas a bailar?
- Sí, sí, claro… -en su fuero interno su mente se recriminaba: Pero, ¿qué me pasa? ¿Acaso no soy yo el conquistador? ¿No soy yo quien lleva la voz cantante en este juego? ¿Me estaré volviendo viejo? No, de eso nada, mis “facultades” continúan despiertas y en muy buen estado…
Ella se puso en pie. Era más alta de lo habitual. Casi tanto como él que medía algo más de 1,80. A Ernesto se le escapó un silbido de admiración. No se podía creer tan afortunado.
Es una perita en dulce –se dijo-, dios, creo que la tengo en el bote. Y, de viejo, nada. Siento el corazón que bombea desbocado. ¡Será una noche de infarto! Amaranta, ¡ya tienes sustituta! Tus amenazas cayeron en saco roto. ¿No decías que iba a terminar mal? Que me vería solo. Anda, y púdrete, Bel te da mil vueltas. ¡Qué digo mil! Millones de vueltas a todas las que me habéis conocido…
Ernesto y Bel no pararon de bailar, de beber, de reír, de besarse en toda la noche. El calor era sofocante, los ritmos frenéticos, las ansias insaciables…

Le pareció escuchar a Ernesto el sonido seco de tres golpes de tambor, como si aquellos redobles los hubieran marcado contra su pecho. Recordó que era verano. ¡Ah, y acababa de enamorarse de la chica más hermosa del club! Notó la boca pastosa y la cabeza embotada. Los párpados no querían abrirse porque sólo deseaban retener la imagen de Bel.
Bel. Bel… ¡Qué nombre más hermoso!, se dijo entre las telarañas del sueño.
- ¡Aún estoy soñando! –Exclamó.
La voz le sonó como salida de un pozo profundo. No la reconoció como suya. Tampoco estaba en el club en el que pasó la noche bailando con ella, en aquel antro en el que las luces buscaban los techos dejando los rincones a oscuras para que las parejas tuvieran sus momentos de intimidad, donde la bruma artificial y perfumada hacía el ambiente erótico y recargado. Ahora resplandores rojos, destellos de luz incandescente, calor, un calor grande lo envolvía. Miró a su alrededor con unos ojos que sintió prestados, intentó ponerse en pie sobre unas piernas que casi no lo sostenían… Ella estaba frente a él. Hermosa, hermosísima, aureolada de rojo. Le pareció formular una pregunta pero su boca ya no era su boca. Bel, sin mover los labios, le respondió:
- Sí Ernesto, te conozco de siempre, de toda tu vida. He sido la encargada de seguir tu trayectoria desde el momento mismo de nacer…
Ernesto aún fue capaz de poner una última mueca. Frunció el ceño que sintió apergaminado.
Pero, ¿qué me estás contando? ¡Si yo podría ser tu padre! ¿Cómo me vas a conocer desde el momento en el que nací? ¿Qué me está pasando?, intentó preguntarle, pero su voz ya no estaba con él. Ella le replicó nada más ver la duda en sus ojos, unos ojos verdes que iban perdiendo su color por momentos:
- ¡Por supuesto que te conozco desde tu nacimiento! Muy bien, además. He seguido tu trayectoria con gran interés. Desde siempre te quise mío. Lo cierto es que me has dado muy poco trabajo, siempre hice contigo lo que me vino en gana. Por otro lado, y con ánimo de tranquilizarte, te cuento que lo único que te está pasando es que moriste anoche, de un infarto, en medio del “Tártaro Club”. Ahora eres y serás mi huésped por toda la eternidad. ¡Ah, quizá te interese saberlo!, mi nombre completo es BEL, BEL…CEBÚ.

Madrid, 19 de Marzo de 2006 - Relato registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid (España) - ®
*Tártaro.- Infierno, averno, abismo,
perdición, tormento, condenación, pira…


jueves, 7 de octubre de 2010

El árbol de Anne Frank


En noviembre de 2007, la Fundación Anne Frank ganó el litigio interpuesto en los tribunales contra la ciudad de Ámsterdam, que había ordenado echar abajo el castaño de indias que Anne Frank observaba desde su casa refugio, debido a su notorio deterioro. Las autoridades sostenían que si no se talaba, el árbol acabaría desmoronándose con sus enormes ramas sobre la Casa-Museo de Anne Frank, que recibe un millón de visitas al año y que se ha convertido en un centro de peregrinación para amantes de la libertad procedentes de todo el mundo.

«Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes,...» - Ana Frank, 23 de febrero de 1944. Nota e imagen están obtenidas en la página web: http://www.annefranktree.com/

El 27 de enero de 2008, coincidiendo con la celebración del Día del Holocausto, el Ayuntamiento de Ámsterdam, la Casa-Museo de Anne Frank, el Instituto de Árboles Holandés -propietario del ejemplar- y la Fundación Anne Frank, llegaron finalmente a un acuerdo conjunto, en virtud del cual un equipo de expertos de varios países pondría en práctica el plan urgente para salvar de la tala el gigantesco árbol centenario y enfermo, que aún se yergue sobre la casa de Ámsterdam donde Anne Frank se escondía de los nazis y escribía su famosísimo diario. Alrededor del imponente castaño de indias, que suma 150 años, pero que en los últimos tiempos ha entrado en un irreversible proceso de envejecimiento, se instaló un armazón que lo protege del paso del tiempo. Los vecinos y los partidarios de su permanencia en tan emblemática calle de la ciudad argumentaban que, al tratarse de un símbolo de la libertad, merecía la pena hacer esfuerzos extraordinarios para su preservación. El árbol fue el refugio espiritual de Anne durante los años que se mantuvo escondida en aquella casa -Junio de 1942 a Agosto de 1944- y su contemplación le sirvió para abstraerse de los horrores de la persecución nazi.


«El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado.» - Ana Frank, 13 de mayo de 1944. Nota e imagen de la ventana desde la que Ana veía el árbol están obtenidas en la página web: http://www.annefranktree.com/

Una de las páginas web más hermosas de todo Internet, fue creada para garantizar que, en caso de que el castaño de indias de Anne finalmente muriese de anciano, su espíritu continuase vivo en la memoria y en la voluntad de quienes la admiran. En dicha página, cada visitante puede añadir de manera muy cómoda su propia hoja virtual al árbol. Esa hoja permanece localizada e identificada siempre, con el nombre y procedencia de la persona. La primera hoja fue la de la actriz británica Emma Thompson, la más popular impulsora del proyecto.Hoy se conmemora como cada año el aniversario del nacimiento de Anne (12 de Junio de 1929). Ella es una de las personas que más queremos aquí y hemos pensado que la mejor forma de homenajearla, era seguir ayudando a mantener vivo su querido árbol. Quien no conozca aún la página, estará de acuerdo con nosotros en que su belleza es fuera de lo corriente. Agregar la propia hoja -e incluso enlazar el Árbol para que otras personas lo conozcan- es una bonita forma de unirse públicamente a los valores que Anne sigue defendiendo a través del tiempo, gracias al poder de la escritura.

Esto lo leí y, más tarde, copié porque me pareció digno de ser compartido, lo encontraréis en el blog "El museo de la luna".

http://moon-museum.blogspot.com/2010/06/el-arbol-de-anne-frank.html

Yo ya colgué hace más o menos tres meses mi hoja en el árbol: http://www.annefranktree.com/

viernes, 3 de septiembre de 2010

Para empezar el mes

Imagen obtenida en Internet
DESDE LO MÁS PROFUNDO DEL INFIERNO

Juana Castillo Escobar ®



- Desde lo más profundo del infierno, surge una llamarada de amor que, lógicamente, ni te la esperas –asevera la mujer con gesto serio y voz suave-. Yo que lo he vivido, que vengo de allí, puedo confirmarlo.
Se remueve en el sillón de fibra sintética y madera de teca como si miles de agujas se le clavaran en la piel. Observa con curiosidad al joven que, magnetófono en mano, aguarda sus palabras con verdadera impaciencia. Más que observarlo lo estudia como el científico que busca en el microscopio el origen de la vida. Es de baja estatura, tez morena, pelo largo y ondulado; los ojos, de un color miel transparente, son acariciadores, tranquilos, dignos de confianza. Y esa confianza es la que le ayuda a ella a abrir su corazón a un desconocido.
- ¿Para qué publicación me dijo que es la entrevista?
- “Mujeres al límite” –responde el chico que acaba la frase con una amplia sonrisa.
- Mujeres al límite. Mujeres al límite –repite ella en un tono casi inaudible-. Sí, yo sé de eso: de vivir al límite, hundida hasta las pestañas en la mugre pestilente de este mundo. En un infierno que tenemos ahí al lado y nadie quiere ver… ¿Esto lo estás grabando?
- Es mi tarea, hacer un buen reportaje. Pero, si usted estima que hay algo que no desea que se sepa, yo lo suprimiré. Confíe en mí…
- Eso es lo que hago, confiar en usted. Pero, ya sabe: nada de fotos, nada de nombres y apellidos, ninguna descripción de mi imagen –pide ella frotándose las manos, unas manos en las que aún están frescas las huellas de quemaduras y pequeños cortes visibles a pesar de las filigranas de henna pintadas en sus dedos y en el dorso de sus manos, pequeñas y nerviosas.
- ¿Cómo puedo llamarle? –Pregunta él después de haber apagado el magnetófono- ¿Fátima? ¿Zoraida? ¿Yasmín?
- Yasmín. Me gusta. Me trae recuerdos de una amiga…, ella murió. Nada pudo salvarla de aquel mundo angustioso y horrible. De hecho, si he consentido en contestar a sus preguntas, es por ella: para que el orbe todo conozca aquel infierno, un lugar en que la mujer vale menos que un camello, ¿qué digo?, que una cabra sarnosa.
- Bien, Yasmín, cuando usted guste puede comenzar a contarme su historia, o la de su amiga… O la de ambas.
La mujer se aclara la garganta. Se levanta. Alarga su brazo derecho y toma un par de vasos que hay sobre la mesa de mármol y hierro, vierte en ellos, con maestría, un aromático té con hierbabuena. Ofrece uno a su invitado. Con parsimonia vuelve a su asiento, cruza las piernas, se coloca los pantalones bombachos, de algodón blanco, sobre las rodillas, toma su vaso entre las dos manos, cierra los ojos mientras bebe un sorbo de té. Lo paladea con fruición. Al abrir los ojos encuentra los del joven clavados en su cara, le sonríe con timidez pero en el fondo con audacia, con la audacia que le da el ser una superviviente. Mira el jardín desde lo alto del porche. La tarde empieza a decaer y rosas, boj, claveles, petunias, celindas y madreselvas emiten sus mejores aromas. Carraspea de nuevo. Con un movimiento de mano le indica al reportero que puede comenzar a grabar su testimonio. Entonces ella da comienzo a su historia:
- Nací en un pueblo del más profundo Afg… Esto olvídelo. Nada de lugares.
- No tema. Es como si no lo hubiera oído, ni grabado.
- Bien. Sigamos. Soy la séptima hija de una familia compuesta casi toda por hombres: tengo diez hermanos varones. Nada más nacer fui prometida a un comerciante de la aldea. Él era por entonces un hombre todavía joven, de casi cuarenta años. Me casaron con él cuando cumplí los dieciséis. Tardaron tanto en desposarnos porque mi madre ocultó a mi padre y mis hermanos que, desde los once años, había dejado de ser una niña. Ella se apiadó de mí tratando de retrasar mi matrimonio, pero era algo imposible de detener por mucho tiempo. Todo estaba convenido muchos años atrás.
“Las fiestas de nuestros esponsales duraron una semana. Todo el pueblo celebraba la boda del hombre más rico de la aldea con risas, cánticos y alabanzas pues no escatimó sus dádivas a la hora de darlos de comer. Todos fueron felices menos yo. Mi esposo, un hombre ya cercano a la vejez, con olor a rancio, seboso, falto de dientes, entró en mí desde la primera noche como los bandidos que aguardan agazapados y asaltan a las caravanas en el desierto: sin ningún escrúpulo, sin ningún atisbo de ternura…
“Bien sabe dios que, si al menos hubiera mostrado conmigo alguna inclinación amorosa, algún respeto, quizá con los años yo habría podido amarle. Así ocurre y así ocurrirá siempre entre nuestras mujeres: que al final acabamos amando al hombre al que fuimos vendidas. Pero yo, como decía él, “salí respondona, con criterio propio, algo “impropio” entre las “de mi clase”. Y es cierto, muchas cosas de nuestra cultura me asquean: el no poder decir “No” o “Basta ya” cuando algo no me gusta o apetece.
“Mi amiga abrió la brecha. También a ella la casaron con un anciano. Su esposo era mayor que el mío. Tendría 61 ó 62 años, pero aún no había perdido sus fuerzas y, cada noche, la forzaba a mantener relaciones de todo tipo. Entre otras cosas porque necesitaba un heredero. Ella empezó a negarse, a gritar cada vez que no deseaba yacer con él, cada vez que era azotada, cada vez que era vilipendiada. Sus lamentos se escucharon por toda la aldea. Llegó a inventarse la figura de un amante…
- Pero, ¿aquélla mujer tuvo un amante?
- No. Todo lo inventó. Quería salir de aquel infierno de cualquier manera. No le importaba cómo.
- ¿Qué le pasó?
- Al final murió lapidada. Su propio padre tiró la primera piedra. No se le ocurrió que todo pudiera ser una farsa, un invento para huir de tales vejaciones y tanto dolor. Entre tanto también yo aguantaba. Fueron diez años horribles. Una vez intenté quitarme la vida, pero las heridas no eran lo suficientemente profundas como para causarme la muerte –Yasmin enseña al joven sus muñecas, tiene la piel arrugada por los cortes, luego las esconde en las mangas de la blusa-… Mi esposo buscaba a toda costa, al igual que el de mi amiga, tener un hijo pero éstos no llegaban. Unos porque yo no quise, otros porque no llegaron a cuajar. Se volvió iracundo, malvado…
“Un día llegó a casa con Raschid, el hijo mayor de una de sus hermanas. Lo trajo para que le ayudase en la tienda y él poder ociar y dedicarse a sus visitas placenteras y de negocios. Lo trataba mejor que a mí, pasó a ser el hijo tan deseado, pero eso no le hizo desistir en sus violencias conmigo.
“La gente es cruel, te ve llorar, arrancarte los cabellos porque tu esposo te maltrata y mira hacia otro lado: es lo que se espera de él.
“Intenté quitarme de nuevo la vida después de una paliza que me dejó medio muerta. Él, sin apiadarse de mí, salió a sus quehaceres. Nos quedamos solos en casa Raschid y yo. Lo cierto es que jamás, en al menos dos años, cruzamos una sola palabra pero mi corazón supo desde el principio, desde que se cruzaron nuestras miradas por primera vez, que el amor nos tomaba en volandas llevándonos sobre sus alas. Raschid curó mis heridas, no sólo con ungüentos y vendajes, sino con palabras y hechos.
“No podía creer que un hombre pudiera ser tan tierno, tan amoroso, tan…
“El caso es que en lo más profundo del infierno aquel surgió el amor, llamaradas de amor que nos era imposible ocultar.
- ¿Su esposo la dejó marchar?
- ¿Marchar? No. Yo soy de su propiedad. Raschid y yo logramos huir. Mi madre nos ayudó, ella es una mujer instruida y rica pues heredó de su padre todo el patrimonio familiar. Gracias a ella, y a los trabajos de joyería fina de Raschid, hemos conseguido esta casita en este pueblo escondido… Cuanto más escondidos vivamos, mejor. Más difícil le será a él dar con nuestro paradero. Si nos encuentra nos matará por eso no quiero que se sepa quién soy…
- Pero su historia puede darle una pista.
- Estamos demasiado lejos. Confío en que, además de no saber leer, hay miles de historias como la mía. Lo que no hay son miles de mujeres que, al final, hayan encontrado el amor en el más profundo de los infiernos.
Madrid, 30-31 de Mayo de 2006


Presentación virtual de mi último libro: "Palabras de tinta y Alma"