Imagen obtenida en Internet

Juana Castillo Escobar ®
En la pesadez de la tarde, el rumor de las hojas movidas por la brisa trae y lleva los susurros de los viandantes. El calor es pegajoso y muy molesto. Busco un lugar en el que cobijarme. El resol es tan insoportable...
¡Ah, ya lo tengo! Vuelo hasta un banco a la sombra con la alegría de quien ha encontrado un lugar donde descansar. Me acomodo pero, cuando más tranquila me encuentro, aparece uno de estos gigantes de dos patas y, con una hoja de las que llevan bajo el brazo, la levanta con fuerza y la descarga sobre el asiento. Me deja totalmente aplastada en el banco.
Antes de expirar le oigo decir:
- ¡Maldita mosca, mira que estaba pesada!
Y yo le hubiera replicado de haber tenido tiempo para hacerlo:
- ¡Yo lo vi primero!
Domingo, 16-V-2010 – 21,20 p.m.
Re-corregido en esta fecha para ser publicado en Perlas de Luna