miércoles, 13 de septiembre de 2017

Nota con relato incluido

El pasado 3 de julio, lunes, celebramos el XXX «Lunes Poético del “Atelier”» dirigido y amenizado por el incomparable Félix Martín Franco en la palabra y, en la música tuvimos –como siempre- el privilegio de escuchar las canciones a la guitarra de Javier Calle. En este encuentro, el último del, llamémosle, curso, hubo presentación de libro e, incluso, entrega de premio: el afortunado en recibirlo fue el poeta Antonio Ruíz Pascual por su dedicación, no faltar a ningún encuentro y tener siempre a punto sus obras, el premio consistió en un lapicero enorme, de al menos medio metro de largo y cuya circunferencia debe de ser tan grande como una moneda de dos euros. La verdad es que nos divertimos, cantamos, reímos y leímos las obras que forman parte de este nuevo «Cuaderno de Poesía y Palabra número 5 – SUMMER TIME – Verano 2017».
Participé, en esta ocasión, no con poesía sino con un relato breve inspirado en un hecho totalmente real. Algo que sucedió una mañana de verano de hará un par de años o tres. Cuando lo leáis sólo hay que cambiar al protagonista humano –Anselmo- por mí, casi todo lo demás es ciertoJ. Espero que os guste.

La autora, Juana Castillo Escobar
Madrid, 13-IX-2017



22-07-2015


MAÑANA DE VERANO


Mañana de verano. Plomiza. Calurosa. Un cielo lechoso cubre el sol; un sol ardiente que quema a pesar de su casi invisibilidad y del que huyen tanto animales como personas.
Encerrado en la casa, Anselmo, eremita forzoso en esas jornadas de calor asfixiante a causa de sus males, hizo de la terraza, años ha, su lugar de esparcimiento. Se trata del lugar que más le agrada de la vivienda, al que cuida como a un bebé, y que luce cuajado de macetas que dan un toque de color y, en ocasiones, frescor al ambiente.
Anselmo se encabalga las gafas oscuras a pesar de la escasa luminosidad del día porque, cualquier pequeño rayo de sol, le daña los ojos recién operados. Sale a la terraza, en el intento de tomar posesión de su lugar en la barandilla y, desde ella, tomar también el escaso aire que corre por las alturas en las que vive. Cuando sale ve que su sitio está ocupado por una paloma. Espero que sea la coja dice para sus adentros porque, si es otra, no le consiento que se tome estas libertades.
No le gustan las palomas, no es que le hayan hecho nada, pero las considera bastante sucias y, de vez en cuando, las tilda de ratas voladoras. Solo a la paloma coja le consiente muchas cosas: que duerma en el alféizar de la ventana, que beba agua de la que rezuma de las plantas y queda recogida en los platos que hay bajo los tiestos, que se aposente en su lugar predilecto en la barandilla y, se lo permite, porque le apena verla dar saltos sobre su única pata sana: la derecha. Culpa de que el animal esté en situación tan lamentable al humano que tiró su goma de mascar sobre la acera, o el asfalto, y la paloma lo pisó. La pata izquierda de su “amiga” es un muñón cerrado que de poco le sirve por eso, a ella, a la paloma coja, le consiente que se acerque tanto a su vida.
Anselmo observa desde la puerta al ave. Acurrucada sobre la baranda y casi cubierta por el toldo parece dormida. El hombre entra en la casa, se quita las gafas oscuras, toma el móvil y, en silencio, regresa al balcón y se acerca con sigilo a la durmiente que, al instante, abre el párpado y le observa. Anselmo le toma una primera foto…
La paloma, al escuchar el clic, levanta el ala izquierda, se despereza. Anselmo le toma otra foto. Suena otro clic. La paloma levanta las dos alas, abomba su cuerpo. Anselmo toma una nueva foto. Suena el clic pero la paloma ya no está en la barandilla… El hombre se queda solo rodeado de plantas y con las imágenes de su visita archivadas en el móvil.
Suena un trueno lejano, parece que un relámpago cruza el cielo… Después de meses regresa la lluvia: cae mansa, caliente y forma pompas irisadas al chocar contra el suelo. La tarde se prevé más calurosa aún que la mañana.



22-07-2015

Nota.- Este micro relato, inédito hasta ahora, forma parte del cuaderno o… ¿futuro libro? al que he titulado “In crescendo”.
Alguno de los híper breves sí aparecen publicados en el libro titulado: “Tusitala, el narrador”, junto a varios autores, así como en mi blog y en el blog de algún amigo.





viernes, 1 de septiembre de 2017

¡Cómo pasa el tiempo...!

Sí, cómo pasa el tiempo. Me quedé con las ganas de hablar de la presentación de mi nuevo libro el pasado 15 de diciembre de 2016 (¡ya ha llovido, escampado y hecho calor desde entonces!), del F.I.P., de las reuniones de los lunes en el Atelier (de ellas comparto las convocatorias pero no los contenidos...). Trataré subsanar todo eso.
Por lo pronto deseo que paséis un feliz fin de semana y, además, que tengáis un buen comienzo de mes (y que sea benéfico todo él), incluso para los miles de alumnos que ya hoy tienen sus primeros exámenes "los de septiembre" y para los sufridos profesores que los han preparado y, luego, los tienen que corregir.
En mi caso septiembre ha comenzado con una nueva publicación en la revista "Puerta de Purchena": dos micro relatos... ¡No puedo quejarme!
Así se ven los "micros" en la revista:

Dejo el enlace para que podáis leerlos mejor en el pdf de la revista:

- Nº 25, septiembre 2017, publican los micro relatos: La duda y Huida
https://castilloescobarjuana.files.wordpress.com/2017/08/2017-09-01_nc2ba-25_septiembre_pc3a1g-7_la-duda-y-huida.pdf 

lunes, 26 de junio de 2017

XXX LUNES POÉTICO DEL "ATELIER"

De nuevo he sido convocada por Félix Martín Franco para participar en el XXX encuentro de los "Lunes Poéticos del Atelier". 
Se presentará en esta ocasión el nº 005 de la revista "Cuadernos de Poesía y Palabra" en la que participo con un relato breve.



Esta es la bonita y refrescante portada del nuevo libro... del que hablaré en otra entrada.


martes, 13 de junio de 2017



En el nº 42 de la revista literario-artística que presido y dirijo, "Pluma y Tintero", me encontraréis en la página 71. En este número tuve el placer inmenso de traducir del español al italiano el poema de Ana Navone, amiga y colaboradora de la revista, titulado "PAZ", forma parte del libro: "100 POETAS POR LA PAZ". 

Nº 42



Ana Navone en Roma - Lectura de su poema "PAZ"


Libro: "100 POETAS POR LA PAZ"










martes, 16 de mayo de 2017

Una sorpresa





El pasado 12 de mayo tuve una grata sorpresa, Me llegaban desde Málaga tres libros: dos de la biografía titulada "El niño que quería ser pintor" escrita por mi querida amiga Higorca Gómez Carrasco; y, "José Higueras a través de los años", un libro-catálogo en el que aparecen imágenes de la exposición/homenaje llevada a cabo en Alhaurín de la Torre (Málaga) del 7 de abril al 13 de mayo 2017 (añado tres imágenes de ese catálogo). 


La hermosa dedicatoria de Higorca, con dibujo incluido...
 ¡No sé qué me hizo mayor ilusión: si el hecho de participar en la obra con mi prólogo o esto!



¡Y qué decir de la dedicatoria del maestro...!
Para llorar de emoción, tal cual.



Algunas obras de D. José Higueras






Mi prólogo, del que me siento totalmente satisfecha. 



Añado el prólogo completo para quien desee conocer algo más de este gran pintor, al que puede acceder a través de Internet y contemplar sus obras.

"El niño que quería ser pintor" 

PRÓLOGO


Antes de dar comienzo a la lectura de esta obra, antes de conocer su contenido, quiero escribir algo personal que atañe a la autora, Higorca Gómez, así como a José Higueras Mora, el maestro pintor y protagonista de esta biografía.
De Higorca diré que se trata de una escritora, licenciada en medicina, pintora y poetisa (me agrada más esta acepción que la de poeta, no sé qué le parecerá a ella. Poetisa tiene un aura antigua, un sonido casi mágico, reminiscencias que rozan la mística, lo sagrado…). Mujer que brilla en todos y cada uno de estos campos pero, lo más importante, es que se trata de una gran amiga y mejor persona.
En cuanto a José Higueras Mora, el Maestro, el Pintor… A él lo conozco menos, sólo lo vi una vez, en abril de 2016, durante la presentación del poemario de un amigo común: el Dr. Ernesto Kahan. Tal vez, para valorar a una persona, se considere poquísimo tiempo, o casi nada, el permanecer junto a alguien unos minutos, un par de horas… pero suelo ser bastante certera en mis apreciaciones. Con sinceridad, antes de saber de quién se trataba y, aun de haberlo sabido, sé que hubiera llegado a la misma conclusión. Para mí, en aquel momento, se trataba solo y exclusivamente del esposo de Higorca, nada más y nada menos. Un hombre que me pareció gentil, amable y cariñoso, modesto y, me dio la impresión, de ser algo tímido…
Espero que, tras leer su biografía, escrita con amor y admiración por su esposa, Higorca, me afianzaré en este parecer. Lo que sí puedo asegurar, de modo categórico, desde ya, es que José Higueras Mora es un gran pintor. Pintor de la luz y del claroscuro, de la soledad de los campos, de los paisajes borrascosos, doloridos, de las figuras pensativas, de trenes empenachados que, quizás, no lleven a ninguna parte o a todas, trenes que guardan el fiel reflejo de una vida nómada. Agradezco vivir en esta época y tener los medios que me permiten conocer su obra pictórica sin salir de casa, simplemente asomada a la pantalla de mi ordenador.
Ahora sólo me queda conocer su vida y apoyar, con estas pobres palabras, una obra que, desde ya, considero apasionante y apasionada.

*****

La biografía que tenemos entre manos, la que nos acercará al Maestro, al Pintor premiado, reconocido, con obras que forman parte de las joyas de grandes coleccionistas, de ayuntamientos españoles y extranjeros ─incluso de la casa real─, la de un hombre premiado en España y en medio mundo, narra la historia de un pintor que se hizo a sí mismo. La historia de un chicuelo travieso llamado José Higueras Mora que, desde su más tierna infancia, sólo deseaba tener entre sus manos un papel y unos lápices de colores para pintar.
Nacido en el seno de una familia humilde, su historia se puede comparar con alguna de las narradas por el gran autor inglés Charles Dickens e, incluso, con la vida del citado autor. José nació en una España pobre, oscura, hambrienta y casi sin expectativas para un niño como él que bien hubiera podido acabar en el arroyo pero, su empeño por un lado y, el amor, por el otro, lograron lo que quizás cualquiera no lograse alcanzar: la realización de su sueño de hacerse pintor y, no solo pintor sino, como anoto con anterioridad, pintor de los buenos y de renombre.
Regresemos al amor. Sí, fue el amor el que encumbró a José Higueras hasta donde hoy día se encuentra: el amor incondicional de su abuelo materno, alguien que lo cuidó como un padre, que lo apoyó siempre, que creyó en él, que fue su báculo y, el propio amor de José por la pintura, por alcanzar ese sueño. Un hombre al que, desde su más tierna infancia, no le importó trabajar, ni encarar las faenas más duras no sólo para ayudar a su madre que se dejaba la vista cosiendo o lavando ropa para terceras personas en las aguas heladas del Pirineo, sino para poder ahorrar unas perras y comprar sus cuadernos de pintura y, a través de ellos, aprender lo que no podría hacer de otro modo: recibiendo clases en una buena academia. En los momentos de descanso de esos trabajos bien recogiendo carbón o frente a la boca de un horno de pan, en esos instantes de asueto se fundía en su mundo pictórico. Bien del natural, o copiando a otros autores, era como pasaba esos momentos, escasos momentos, de ocio.
El camino fue duro, de cambios constantes, un continuo deambular por la geografía española, tan maltrecha… También por París, la ciudad luz, que le enseñó mucho pero también lo inhumana que es la vida de un extranjero sin recursos.
Sí, es cierto, el camino no fue de rosas precisamente, sino de rosas con bastantes espinas; fue duro, muy duro, pero esa misma dureza consiguió fortalecerlo, consiguió que aquel diamante en bruto se puliera de tal modo que, una vez conseguido su objetivo, brillara con luz propia, con la claridad y la calidad del más hermoso y puro de los diamantes, con esa luz que imprime a sus obras, esa fuerza a base de voluntad, la voluntad de hierro de José Higueras, un hombre a quien no le arredró ni la enfermedad, ni la pobreza, ni los medios adversos de una época miserable sino todo lo contrario: todo esto le hizo esforzarse cada día más y más.
Una comparación se me viene a la memoria: el pintor reconvertido en un Dante del siglo XX, un personaje… ¡No, una persona, que también se vio obligado a descender a los infiernos para alcanzar, después de mucho esfuerzo, su gloria! Este Dante también tuvo su maestro, su Virgilio, en la figura pequeña pero fuerte de Higorca que lo empujó a levantarse una y otra vez cada vez que se desmoronaba, alguien que creyó en él desde el primer instante en el que posó su vista en la obra del maestro. Alguien que supo llevarle de la mano por los peldaños sinuosos que suben a la cumbre con y por amor.
Como final añadiré: José Higueras Mora, un pintor hecho a sí mismo, alguien a quien debemos conocer y, sobre todo, admirar. Pero no le admiremos sólo como pintor, no. Admirémoslo como esa persona grande, humana, arrojada y que, tal como supuse sin casi conocerle, su humildad y bonhomía lo engrandecen mucho más a mis ojos y a los ojos de cualquiera que tenga el placer de conocerlo o, más aún, de poder llamarse su amigo.


Juana Castillo Escobar, escritora
Madrid, 24-II-2017


domingo, 23 de abril de 2017

23 de abril - Día del Libro




Vivamos, soñemos, aprendamos, viajemos...
La magia de los libros nos transportará a paraísos insospechados, nos llevará a conocer a personajes increíbles,
podremos convertirnos, gracias a ellos, en bucaneros o exploradores, la poesía tocará nuestro corazón...
 Con algunos, volveremos a ser niños y, todo ello, si sostenemos en nuestras manos un buen
LIBRO. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Recital poético: Mujer - Arte - Poesía


Tengo el placer de invitaros al recital poético que tendrá lugar el próximo jueves, día 30 de marzo de 2017, a las 19 horas, en el Centro Cultural “Federico García Lorca” de Rivas Vaciamadrid (Madrid). Pza. de la Constitución, nº 3.
Dicho recital se enmarca dentro de las actividades llevadas a cabo durante este mes de marzo dedicadas y conducidas por Mujeres en el: “Arte y la Poesía”.

Presentará el evento: Patricia Fridman

Poetas invitadas:

* Elisabetta Bagli

* Juana Castillo Escobar

* Laura Olalla



LISTADO DE ARTISTAS





miércoles, 8 de marzo de 2017

Un relato por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Óleo pintado por mí (Juana Castillo) hacia 1995-96
Lo llamo "La segadora"
Es copia de una lámina de la cual desconozco el autor y el título

DÍA DE LA MUJER… TRABAJADORA
Juana Castillo Escobar ®



Este relato se lo dedico a todas las mujeres que, como yo, son TRABAJADORAS ANÓNIMAS; a todas aquéllas que no tienen un sueldo; a todas las que jamás se jubilarán y que son menospreciadas incluso por otras mujeres que sí salen a trabajar fuera, y que nos llaman, con desprecio, “marujas”. Gracias a muchas de estas “marujas”, ellas han podido llegar a donde ahora están. Yo, que he vivido las dos etapas: trabajadora y ama de casa a la vez; ahora ama de casa y escritora casi anónima, conozco las dos caras de la moneda y sé bien de qué hablo (aunque no mi caso).


Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza, también con unas náuseas que era incapaz de dominar, más bien ellas me dominaban a mí.
Miré a mi alrededor mientras trataba de incorporarme, porque, sin saber cómo ni desde cuándo me encontraba así, me desperté tumbada en el suelo en medio de un charco de agua y, ¡oh, Dios, creo que también orina y algo más! Me sujeté en los muebles, los reconocí: eran los de mi cocina, los que estaba limpiando cuando…, cuando… ¿Qué me pasó? Con mi mano derecha me di un par de golpecitos en la sien en el intento de poner en orden mis ideas, pero no podía recordar nada. Con ambas manos me así con fuerza a uno de los cajones del mueble que está debajo de la encimera, conseguí erguirme. Me arrastré un poco y logré sentarme. Con la espalda apoyada contra el frigorífico miré de nuevo a mi alrededor: recordaba aquel cuarto rectangular, el espacio no era amplio pero sí bien aprovechado, de losetas claras y muebles blancos, de paños de cocina de felpa de algodón con flores y pájaros, los que me compró mi madre a los diecisiete años, los que iban a formar parte de mi ajuar…
- Puagh, qué tufo –dije en voz alta y me tapé la nariz con dos dedos de la mano izquierda.
Intenté echarme hacia delante, pero el mareo continuaba.
- Tengo que levantarme del suelo –exclamé dándome ánimos-, tengo que recoger toda esta porquería. Darme una ducha y tratar de saber qué me pasa.
Pero no conseguí incorporarme. Cerré los ojos por unos momentos. Estaba cansada, muy cansada…
“Bailar pegados es bailar… Corazón con corazón, en un solo rincón…, dos bailarines”…
- Jopé, me estoy volviendo medio loca, o loca del todo –murmuré-. Esa es una canción del Sergio Dalma ese; ¿qué tiene que ver con lo que me ha pasado? ¡Mecachis! Y la escalera…, ¿qué hace tirada por el suelo?
La cabeza empezó a darme vueltas, entonces vomité, eché todo, lo poco o mucho que mi cuerpo tomó en las últimas horas.
- Ahora sí que tengo que salir de aquí, aunque sea a rastras. No, a rastras no, ¡menudo caos! Llenaría toda la casa de orines, vómito y excrementos y luego ¿quién los limpia? ¿Quién? ¡Yo, por supuesto!
Como pude me puse en pie. Me quité los pantalones; las zapatillas, que estaban para tirarlas directamente al cubo de la basura; la sudadera del chándal… Me quedé en ropa interior. De puntillas caminé tambaleándome como un bebé que empieza a dar sus primeros pasos hasta la puerta de la cocina. Aferrada con ambas manos en el quicio, asomé la cabeza por el hueco. Ante mí se abría el pasillo, largo y oscuro. Sentí una especie de chasquido en el interior de mi cabeza, era como una vocecilla que me decía: “Ve hacia adelante. La primera puerta a la izquierda es el aseo”. Hice caso y, sujetándome a las paredes, con cuidado de no mancharlas, llegué hasta el cuarto de baño. Abrí la mampara de la ducha, el grifo del agua caliente y, sin quitarme ni el sujetador ni las bragas, me metí bajo el chorro del agua. Dejé que ésta corriera por mi piel, por mi pelo, al cabo de unos minutos me desnudé, puse una buena cantidad de gel en el guante de crin y me restregué bien por todo el cuerpo, no quería que sobre él quedase ni el más mínimo rastro de aquel olor nauseabundo que tanto asco me daba… El olor… Era…, amoníaco, sí amoníaco.
Entonces empecé a recordar: estaba limpiando la cocina, la parte alta de los muebles con lejía y amoníaco para desincrustar la grasa cuando algo me enervó… Algo me enervó… Aún no estaban mis ideas del todo en su sitio.
Me aclaré el cuerpo y, con la misma energía, puse un poco de champú en el hueco de mi mano y lo pasé por mi cabeza. Noté el pelo duro, tieso.
- ¿Será que ayer estuve en la pelu? Cortar, teñir y…, ¿qué más? ¿La permanente? Puede ser… No, hace mucho que no piso la pelu, es una pérdida de tiempo y dinero; no están las cosas como para andar tirando los euros. ¡Ni que sobraran…! ¡Ah, ya caigo! Fue la niña quien me cortó y peinó estas cuatro cerdas que no se dejan domar. Sí, yo le dije: “no me pongas tanta laca que luego parece que llevo la cabeza almidonada”, pero ella, nada, como si le hubiera dicho todo lo contrario. El caso es que necesita hacer prácticas con alguien, ¿con quién mejor que conmigo? Me tiene cerca, siempre a su disposición y, además, le doy una propina para sus caprichitos… Creo que voy recuperando la consciencia, pero el dolor de cabeza no se va. En cuanto salga de la ducha: a limpiar la cocina. Y, en cuanto la limpie, me daré otro agua porque, ¡menudo tufo! ¡Ay, Dios, ay Dios, algo se está quemando! Creo que es el pollo que puse en el horno… No, si ahora me mataré por andar descalza y mojada… Bueno, no ha sido tan grande el estropicio: comeremos un pollo algo carbonizado, así no hay miedo que nos entre la gripe aviar de la que tanto hablan. Me pregunto, ¿desde cuándo se constipan las aves? Siempre he tenido pájaros en casa y jamás han estornudado; y, cuando de niña iba al pueblo de los abuelos, las gallinas campaban por sus respetos y no les pasaba nada… Ya que estoy aquí, limpiaré todo esto, que luego enseguida se me quejan de que no hago nada. ¡Ya sé por qué me he caído! Al oír al locutor… ¡Qué rabia me ha dado! Tanta que, por querer apagar el transistor, he perdido pie y me he ido al suelo; casi me parto la crisma. ¡Claro todo ha sido por escuchar, de forma machacona, que hoy se celebra el día de la mujer trabajadora! ¡De la mujer tra-ba-ja-do-ra! Sólo de las trabajadoras, vamos, de las que cobran un sueldo; en ese mismo saco han metido a empresarias emergentes, a asistentas, a conductoras de autobuses y camiones, a las típicas secretarias e, incluso, a las meretrices y, que conste, que yo no tengo nada en contra de estas señoras, pero que las incluyan como trabajadoras… En realidad sí, lo son: hacen un servicio a la sociedad y cobran un sueldo por él. Pero ¿quién se acuerda de las amas de casa? Como no cobramos, no cotizamos, por lo tanto: nosotras NO TRABAJAMOS. ¡Dios, por esto es por lo que me he dado tamaña costalada! Porque nosotras no existimos. Pero trabajamos, la mayoría nos levantamos con las primeras luces y acabamos nuestra jornada bien entrada la noche. No tenemos horarios. No tenemos edad de jubilación: podemos llegar a los noventa y seguir al frente de este barco que es la casa… Y, cuando te quejas: "hoy estoy molida" enseguida escuchas un incrédulo: "¿por qué?", como si al quedarte en casa todo fuera coser y cantar. Entonces, si te dejan, te explicas: "Porque he puesto cinco lavadoras". "Bueno, pero lava ella sola". "Claro, tendría que responder yo, pero ¿quién es la guapa que se agacha para llenarla? ¿Quién está delante de ella, de rodillas, seleccionando la ropa para que no se destiñan las prendas? ¿Quién tiende la ropa? ¿Quién hace "brazos" tirando de las cuerdas para tender, y luego para destender? ¿Quién dobla la ropa? ¿Quién la guarda, la plancha, la cose en caso de que exista algún desperfecto? Además, no sólo ha sido la lavadora: he pasado el aspirador…" "Volvemos a lo mismo, aspira sólo". "Claro, también sale solo del armario, se pone solo en marcha y camina solo por la casa; y pasar la fregona por el baño, pues igual; y limpiar el aseo, lo hace el superhombre que anuncia el limpiador; y preparar la comida, tres cuartos de lo mismo; y limpiar el polvo, a estilo Embrujada: muevo la nariz y el paño pasa sólo por entre los libros y las superficies de madera; y bajar a la compra y romperme la cabeza para saber qué pongo que pueda gustar a todos; y hacer cuatro camas; y tener la comida preparada y caliente según vais llegando todos…" No, las amas de casa no trabajamos. No trabajamos fuera, pero dentro no paramos. A esto añadiré que, sin ser licenciadas ni doctoras en nada en particular (aunque alguna puede ser que sí lo sea), podemos presumir de ser unas linces en Economía pues nos las vemos y deseamos para llegar a fin de mes sin deber un euro a nadie; solemos ser buenas doctoras: nada más ver la cara de tu marido o de tus hijos, sabes que algún mal les ronda: con ponerles la mano en la frente sabemos si tienen fiebre, entonces, de inmediato, preparas un vaso con leche caliente, miel y una aspirina; o si les notas la tripa dura, algo de estómago: dieta blanda, arroz blanco, pescadito hervido…; también solemos ser buenas enfermeras: les dan de baja y no nos separamos de la cabecera de su cama; no tendremos una licenciatura en Psicología, pero sabemos cuándo les ocurre algo que necesita ser contado, y escuchamos sin límite; también solemos tener conocimientos de fisioterapia: anda, mamá, dame un masaje en el cuello, lo tengo dormido… Y así con todo. Lo malo es que nos volcamos con los demás y, lo que es peor: en la mayoría de los casos no tenemos, a la recíproca, el apoyo que, en muchísimas ocasiones, estamos pidiendo a gritos pero que nadie es capaz de ver ni dar. ¿Nos acatarramos?, con cuarenta de fiebre estamos al pie del cañón, no tenemos derecho a estar de baja. ¿Nos duelen los riñones?, seguimos en la brecha y, cuando conseguimos sentarnos, la manta eléctrica es quien nos apaña un poco. ¿Nos duele el alma?, como no lo hablemos con alguna amiga, en casa jamás hay tiempo para atender las bobadas de una pre-menopáusica porque hay fútbol, estoy conectado en el Chat hablando con una amiga, o tengo prisa porque he quedado…
- Hola, ¡qué atrasada andas hoy!
- Sí, la mañana no se me ha dado muy bien. Tengo la cabeza y los riñones…
- Yo estoy matao. ¿Qué hay de papeo?
- Pollo asado, verduras al vapor y flan.
- Este pollo se te ha chumascao un poco… Gordi, últimamente estás muy torpe.
- Los años… Y, ¿qué tal el trabajo?
- ¡Uf, ni te cuento! Si vieras las movidas que hemos tenío en la fábrica. No puedes hacerte una idea. ¡Menos mal que tú no tienes que salir de casa a ganarte los garbanzos!
- Ya. ¿Qué ha ocurrido?
- El jefe, que anda haciendo limpia. Debe de querer quedarse con el mínimo de trabajadores. Todos estamos muy cabreados… Lo único así más llamativo ha sío que Vicente nos ha pedío a todos un euro…
- ¿Para qué?
- Para comprar rosas…
- ¿No serán para el jefe?
- No. Como hoy se celebra el día de la mujer trabajadora, Chente ha querío homenajearlas. Ha sío bonito, al menos ha roto la tensión del día. Todas se han puesto muy contentas…
- Ya. Y, ¿Vicente se acordará de llevar una rosa a su mujer?
- Ni idea. Bueno, ya sabes, Mónica es como tú: sólo un ama de casa.
Madrid, 12 de Marzo de 2006



______________________
Nota.- Este relato está registrado en una antología que lleva por título: "El giraldillo (Veintiún relatos y un poema)". Núm. Expediente: 12/RTPI-004170/2006 - Núm. Solicitud: M-004098/2006 - Ref. documento: 12/029101.3/06 - Fecha: 24 de Mayo de 2006 - Hora: 12,22.

Está publicado en el libro "MÁGICO CARNAVAL y otros relatos" - Pág. 129 - Ediciones Cardeñoso - Año: julio 2016. 
Lo publiqué en este blog el 9/3/2010 y lo comparto, siete años después porque es un tema de actualidad.
Desde el 14-03-2017 – también está publicado en el blog de ASOLAPO-Argentina. Ver en el siguiente link:
























lunes, 13 de febrero de 2017

Para agendar: 2ª Antología Digital “GRITO DE MUJER" - MADRID (FIPAGM-2017) - “UN GRITO DE LIBERTAD”

Mi amiga, la pintora y escultora Adriana Exeni, me propuso formar parte de este evento, que se llevará a cabo a lo largo del mes de marzo -mes de la mujer-, en mi faceta de poeta. A continuación comparto las imágenes de este proyecto expositivo y literario.

"La Asociación EmPoderArte, presenta el próximo proyecto expositivo "Nosotras mismas". Se llevará a cabo en Rivas, en el Centro Cultural Federico García Lorca y que está previsto inaugurarse el día 7 de marzo de 2017, a las 19,30 horas, con motivo del mes de Marzo Mujer 17 [...] El día 30 de marzo, a las 19 horas, Recital de Poesía, podremos escuchar poesía escrita y leída por sus autoras, todo un lujo de creadoras: Elisabetta Bagli, Juana Castillo Escobar y Laura Olaya [...]".

Lugar: C. C. Federico García Lorca
Plaza de la Constitución, s/n
Rivas-Vaciamadrid - Madrid
Día: 30 de marzo
Hora: 19h.













viernes, 3 de febrero de 2017

Presentación del libro "6.0" de Gastone Cappelloni


Presentación del libro 6.0 de Gastone Capelloni

Lugar: Biblioteca "Eugenio Trías" (antigua casa de fieras de "El Retiro", Madrid)

Calle: Paseo Fernán Núñez, nº 24, 28009 Madrid

Día: 3 de febrero de 2017

Hora: 19 horas

Modera el evento: Elisabetta Bagli, Vicepresidente de la Asociación de Promoción Socio-Cultural "Il mondo dello scrittore"

Intervendrán los poetas:

Inma J. Ferrero
María Ángeles Fernández Jordán
Juana Castillo Escobar
Matteo Barbato
Félix Martín Franco
Elisa Mancini
Nataly Jorge 
y
Antonio Ruíz Pascual 




martes, 24 de enero de 2017

Noticia breve

Quiero dar las gracias a todos los amigos que se han pasado por este blog, quiero disculparme por no publicar nada nuevo desde hace largo tiempo pero, por motivos personales y familiares, no me es posible estar en estos y otros lares tanto como quisiera. 
Les dejo un fuerte abrazo y la promesa de que, en cuanto me sea posible, estaré de nuevo con todos ustedes.