lunes, 24 de diciembre de 2012

 
Deseo, de todo corazón, que tengáis unas Navidades plenas de luz y amor en compañía de vuestros seres queridos.
 
Espero que el próximo año 2013, que se avecina a pasos agigantados, sea benevólo y colme de dicha todas las horas de todos vuestros días...
 
Son momentos para recordar a quienes nos dejaron. Pensemos que velan por nosotros, con luz propia, entre las estrellas.
 
Un abrazo de paz y amor para todos los que me visitáis y leéis.

martes, 4 de diciembre de 2012

"MADAME BOVARY" de Gustave FLAUVERT


 

 
GUSTAVE FLAUBERT
 

 

 

MADAME BOVARY

PARATEXTO.-
            Editorial: S.A. de Promoción de Ediciones. "Club Internacional del Libro". (Tomo número 28).

            Portada : Tapa dura. Símil en piel verde, sobre él el título y el autor van impresos en letras doradas (así es el volumen que tengo en casa; la imagen que acompaña al texto está sacada de Internet).

            Conocimiento de la obra: Desde quinto de Bachiller, por tenerla en casa y por ser una de las novelas propuestas por Nabokov en su libro de "Literatura Europea", también mencionada por Vargas Llosa en la obra "Cartas a un joven novelista".

            Género : Novela.
 

TRABAJO SOBRE EL TEXTO.-

            División de la obra en TRES PARTES. La primera parte está dividida en nueve capítulos, sin titulación específica; la segunda parte, la más larga, consta de quince capítulos, también sin titulación; y, la tercera parte, consta de once capítulos.

            Narrador: En un principio la obra está narrada en primera persona para, un instante después pasar a ser narrada por una tercera. Narrador omnisciente y omnipresente.

            Estilo del autor: A pesar de ser una novela que podría enmarcarse dentro de la prosa poética el estilo es fácil y ameno (al menos al tratarse de una obra traducida).

            Flaubert debió tener predilección por el número tres: tres hombres en la vida de Emma, Carlos (el marido); Roberto (el primer amante) y Léon (segundo amante). También por los caballos, que, a menudo, aparecen de tres en tres. Por el color verde que aparece en la pitillera que encuentran en el camino, por una levita de terciopelo verde, por un paño verde... Los pequeños detalles son todo un mundo en la obra.

OPINIÓN PERSONAL.- Es una obra demoledora. Narra la desazón femenina por encontrar algo que, en realidad, no existe. La protagonista (Emma Bovary) está magníficamente dibujada, es más, parece esculpida a fuego sobre el papel. A la vez esta desazón, traspasada al marido (Carlos Bovary), le hace ser un muñeco en sus manos. Su falta de apasionamiento es la piedra de choque, lo que hace a Emma buscar lo que en su vida conyugal no encuentra: pasión, fuego, ardor...; pero que, al final, también la pasión del adulterio se apacigua y sus escarceos se parecen cada vez más y más a un matrimonio aburrido. La costumbre mata todo ardor (frase de mi autoría).

            Es una obra genial, de un autor genial.


BIOGRAFÍA Y OTRAS OBRAS DEL AUTOR.- Gustave Flaubert nació en Ruán 1821 y murió en Croisset, cerca de Ruán, en 1880. Hijo de un cirujano, pasó toda su juventud en un entorno médico, y se apasionó por los constantes progresos de una ciencia de la que se sentía indigno. Su reputación de niño poco dotado hizo que se entregara a las fantasías de su imaginación. Desde sus primeros años mostró sus preferencias por la literatura y redactó una pequeña hoja, el COLIBRÍ, en la que, torpemente pero de una forma clara, se anunciaba su obra posterior. Tras cursar el bachillerato, empezó los estudios de derecho -que no terminó por razones de salud- en París, donde conoció a Máxime de Camp. Entabló amistad con él, y juntos recorrieron Bretaña y Normandía (1847), de donde volvieron con un libro de recuerdos PAR LES CHAMPS ET PAR LES GRÈVES, póstumo, 1885, antesala del importante viaje a oriente (octubre 1849 - mayo 1851). De hecho, Flaubert aprendió su oficio a través del mundo antes de encerrarse definitivamente en la soledad de su casa de campo de Croisset. En lugar de buscarse a sí mismo detrás de los seres, los personajes o las cosas, a la manera de los románticos, procuró enterrar su personalidad, que, según él, no importaba a nadie, dentro del todo indefinido del arte en sí, cuyo secreto trató de desentrañar durante toda su vida.

            Nunca cambió a este respecto, y en su correspondencia pueden hallarse numerosas declaraciones como la que hizo a G. Sand en 1866: "(...) un novelista no tiene derecho a expresar su opinión sobre nada. (...) El primer llegado es más interesante que el Sr. G. Flaubert, porque es más general y, por consiguiente, más típico". Esta voluntad púdica y encarnizada de estar "como Dios" en su obra, en todas y en ninguna parte, explica en parte el trabajo verdaderamente alucinante que exigió la preparación de cada uno de sus escritos, donde nada quedó a merced de la inspiración, ni fue enunciado sin estar controlado, ni se describió nada que él no hubiera visto. Todo tenía que ser verdadero, pero con la belleza de la irrealidad, y el Fréderic Moreau de LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL, deslumbrado por Marie Amoux, no debía hacer sospechar al lector que Flaubert amó a Elisa Schlésinger. Así se explican las múltiples versiones que periódicamente se descubrieron de casi todas sus principales obras. MADAME BOVARY constituye una de las poquísimas excepciones.

            Su correspondencia confirma hasta qué punto cada libro tuvo una laboriosa gestación, con arrepentimiento y reanudaciones antes de aparecer a la luz pública. Este gigante bonachón de fingidas cóleras era un escrupuloso, y el proceso intentado en MADAME BOVARY, aunque concluyó con la confusión de los acusadores, quizá no fue ajeno a sus angustias. Las investigaciones librescas a las que se entregó para escribir SALAMBO (1862), tuvieron que completarse con un viaje a Argelia (1858) para satisfacerle, y LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL (1869) había tenido que estar precedida por tres versiones más o menos acabadas, MEMORIAS DE UN LOCO (1838), NOVIEMBRE (1842) y LA PREMIÈRE ÉDUCATION SENTIMENTALE, a causa de sus temores de que se sospechaba su propia historia. Asimismo, no consideró publicable LA TENTACIÓN DE SAN ANTONIO (1849) hasta haber realizado tres intentos: VOYAGE EN ENFER (1835), RÈVE D´ENFER (1837) y SMARH (1839).

            En 1877, LOS TRES CUENTOS, LA LEYENDA DE SAN JULIÁN EL HOSPITALARIO, HERODÍAS, UN CORAZÓN SENCILLO, constituyeron una etapa de descanso, mientras él pensaba sin cesar en la gran obra voluntariamente irrisoria BOUVARD Y PÉCUCHET (póstuma, 1881), inseparable del DICTIONNAIRE DES IDÉES REÇUES (póstuma, 1911), ambas inacabadas.

            Sin embargo, se tomó tiempo para vivir la vida, y situó en primer plano a su familia y sus amigos literarios, sobre los que ejercía una afectuosa fascinación. Con las mujeres (en particular Louise Colet), cabe pensar que fue más un mentor que un amante. El caso Flaubert, lejos de haber sido investigado exhaustivamente, puede someterse a todos los "filtros" de lectura sin que se desvele el secreto de su perfección.
 
            (Datos biográficos sacados de la Gran Enciclopedia Larousse, Tomo 9, Página 4418)