sábado, 15 de octubre de 2011

Presentación en México del libro: PRIMAVERA


El Dr. José Manuel Ramírez ha tenido a bien enviarnos su discurso del 13 de agosto en La Quinta Colorada, aquel día memorable en el que presentamos Primavera.

A propósito de la antología de cuentos “La Primavera”
Sábado 13 de agosto, 2011.
Quinta Colorada, Bosque de Chapultepec

Agradezco profundamente la invitación de las tres hermanas Arroyo: Elena, Guadalupe y Susana, para presentar esta antología de cuento breve, la cual gentilmente recibí por medio de mi querida Susana. Lo agradezco como quien da las gracias después de ser conducido por un recorrido a un sitio inédito, nunca antes explorado, con parajes que justo se revelan al público por vez primera. Este sitio tiene 44 parajes…

Con Susana me liga una historia de complicidades y vivencias entrañables, de las cuales guardo recuerdos maravillosos, siendo mis favoritas las largas conversaciones de sobremesas en el comedor de maestros de Tec de Monterrey, Campus Estado de México, y las funciones de cine de arte en diversas salas de la ciudad.

Recuerdo que una vez, en una de esas pláticas de sobremesa con queridos compañeros maestros, fui lo suficientemente imprudente como para soltar una pregunta densa, como quien suelta la pesada bolsa del mercado porque ya no puede más: “¿el suicida se mata porque es un valiente o porque es un cobarde?”. En la mesa se hizo un silencio que se sentía como yunta sobre los hombros… Susana dijo: “Ay José Manuel… esa no es una pregunta para una sobremesa”. Para quienes conocen bien a Susana, sabrán que sus comentarios y posturas los enmarca con sus enormes ojos, los cuales pueden mostrar firmeza y dulzura a la vez. Se puede no estar de acuerdo con sus ideas, pero imposible no aceptar que su mirada es crítica. Seré breve, pues hoy nos convoca justamente lo breve, lo fugaz, lo efímero…

Hoy asistimos al lanzamiento de una nueva empresa: BENMA grupo editorial, la cual nos presenta una antología de cuento breve. Si el cuento es breve, la vida es efímera. Precisamente, los relatos escritos son capaces de permanecer y pasar a la posteridad, pues ante el carácter efímero de la vida, la visión de quien escribe, con el propósito de ser leído, vivirá a través del otro. Las razones y motivaciones de quien escribe pueden ser muchas o ninguna, pero el que escribe buscando que alguien lo lea, debe saber que vive más allá de sí mismo, de sí misma. Es la escritura la que posibilita que nuestro pensamiento y nuestro sentimiento los conozca el otro, la otra, aún cuando no estemos presentes, es más, cuando ya no exista más la posibilidad de estar presentes, por estar muertos. Es como poder vivir después de haber vivido. El que escribe y deja de vivir, regresa a la vida cuando alguien más lo lee. Ese es la maravilla que encierra la palabra escrita. Uno escribe y otro lee, uno vive, escribe y muere, mientras el otro lee, piensa y siente lo que ese uno ha escrito. Se vive en el pensamiento del otro aún después de ya no estar vivo. Y es que finalmente uno no existe sino es a través del otro. De esto nos habla Octavio Paz en su célebre poema Piedra de Sol:

¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, ¿todos somos
la vida? pan de sol para los otros,
¿los otros todos que nosotros somos?,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Dicho así, en forma tan sublime, estaremos de acuerdo que podemos percatamos de nuestra existencia solo a través del otro. Pero sucede que la vida misma se nos escapa sin remedio. Cada momento es irrepetible. Y sin embargo, nos queda el consuelo que atrapar un instante, en la sublime forma en que lo hace la palabra escrita, es una posibilidad a la que siempre podremos recurrir, y si no nos satisface, siempre nos quedará el consuelo que lo podemos volver a intentar tantas veces como lo queramos, hasta que lo escrito deje de ser nuestro y pase a ser del lector… ¿cuándo el escritor debe de dejar de corregir y volver a corregir un texto? ¿Cuándo el texto está, por fin, acabado? Las respuestas las posee el talento, el ingenio e indudablemente la práctica.

Por ahí guardo en una libreta de apuntes una cita de José Luis Borges que le escuché a José María Pérez Gay en el Colegio Nacional en 1998: “somos los libros que nos han mejorado”. La cita completa es “Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, somos la gente que hemos visto morir, somos los libros que nos han mejorado, somos gratamente los otros. Proviene del epílogo a sus Obras Completas.

Y precisamente sobre la existencia y la vida que se escapa a cada instante, Sergio Pitol escribe en el Arte de la Fuga: “Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas”.

Es así que escribir es un recurso que nos permite cazar esos instantes que se fugan todos los días de nuestra existencia. Si la vida transcurre veloz y se escapa a cada instante, ¿qué tan largo o qué tan corto debe ser lo que se escribe? ¿Es posible atrapar lo que se piensa, lo que se vive y lo que se sueña en unas cuantas palabras? He ahí una de las paradojas de la escritura breve. Oscar Wilde escribió en Vera, o los nihilistas: “A veces podemos pasar años sin vivir en lo absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante”.

Si la vida es efímera y la existencia se fuga, la escritura breve y los relatos cortos son un bálsamo donde descansa la angustia del que se sabe ocupado y sin tiempo para meditar sobre cosas tan inasibles como “vivir después haber vivido” y “vivir a través del otro”. Séneca escribe: “El tiempo presente solo pertenece a los hombres ocupados, el cual es tan breve que no puede atraparse, y este mismo se les sustrae, turbados como están en sus muchas ocupaciones”. Paradójicamente, el mismo Séneca nos consuela de cualquier lamentación a propósito de la brevedad de la vida: “No es breve la vida, largo es en el hombre el descuido del tiempo”. Y además nos advierte:”Ten cuidado, no confundas vivir con perdurar”. La fugacidad de la vida nada tiene que ver con la brevedad de la existencia… para el que ama escribir y piensa que la vida es breve considere el tiempo que se pierde en meditar sobre las cartas no escritas, en imaginar los versos nunca plasmados en letra o los cuentos nunca escritos precisamente por falta de tiempo. Tampoco la trascendencia de la escritura breve guarda relación con la magnanimidad de los textos largos y extensos. Intentar definir qué tan cortos deben ser un cuento breve para tener contundencia equivale a preguntar sobre el número de personajes que debe incluir una novela ejemplar.

En octubre del año pasado, mediante el sistema de entrevistas digitales de El País, Orlando Mazeyra, joven escritor de Arequipa, Perú, le preguntó a Carlos Fuentes:
¿Qué opina del mito que dice que escribir cuentos es más complicado que hacer novelas?
Fuentes responde: “Es una realidad. En una novela uno puede meter cualquier género. En un cuento, como un poema, tiene una metodología y hay que tener brevedad y acabar con una sorpresa. Una novela es un trasatlántico y un cuento un barquito cerca de la costa”.

Felicito a los autores de estos 44 cuentos breves por atreverse a exponer su pensamiento y sus sentimientos como “barquitos cerca de la costa”, sin salvaguarda alguna que llegarán a esa costa que se ve tan cerca y a la vez tan lejos. Todo relato que se publica es un desafío del autor a la vida breve del hombre ocupado. El relato breve es una tarea muy larga. Larga vida a la editorial BENMA.

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Presentación de Primavera en la Casa del Tiempo de la UAM, el día 5 de agosto de 2011.

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11-10-2011
Anexamos a este mensaje el documento que se preparó con las fotografías y las semblanzas de los escritores de Primavera y que se colocó a la entrada de la Biblioteca Carlos Fuentes donde se llevó a cabo una presentación del libro. En aquella ocasión tuvimos la fortuna de contar con el grupo Miracula Aeternitatis dirigido por la coreógrafa Pamela Cruz, quienes interpretaron un Performance preparado exclusivamente para la Antología Primavera.
También adjuntamos unas fotografías.