jueves, 29 de julio de 2010

Un relato corto para acabar el mes

El nacimiento del dolor II

Juana Castillo Escobar – Madrid (España)

Hasta aquel lugar, en el principio, no llegaban los ruidos, tampoco la luz del sol, ni el viento, ni las penurias del exterior. Ella se desarrollaba feliz en su habitáculo de agua, flotando en un espacio único e íntimo en el que tenía todo lo que pudiera desear. Pero todavía no deseaba nada pues aún no era nada, tan sólo un proyecto de ser humano que crecía a ritmo de un corazón que marcaba su desarrollo vital.
Algunos meses más tarde, del exterior, le llegaba algún que otro sonido que, por supuesto, ella no lograba diferenciar.
A veces se trataba de música, una música suave que, quien la contenía, le dejaba escuchar. Otras era una voz que, junto con caricias, le hablaba, pero ella aún no entendía esas delicadezas. Otras era una presión contra la pared que le separaba del exterior, una presión que intentaba seguir sus correrías por su universo líquido. Y, en otras ocasiones, le llegaba un estruendo tal de motos, cláxones, escapes de coches…, que sobresaltaba a ambas mujeres: la contenida y la contenedora.
Pasó algún tiempo. Un día notó cómo aquel espacio, antes infinito, se le había ido achicando poco a poco. Ya no podía flotar con soltura, tampoco navegar de uno a otro lado de sus estrellas. El espacio le hizo enrollarse en torno a sí como un gusano. ¡Horror, ya no podía estirar sus piernas si no era topándose contra la pared flexible que le separaba del exterior! Tampoco lograba mover los brazos como antes, no podía expandirse con total libertad en el momento del bostezo, ahora sus bracitos permanecían pegados al tórax, flexionados; y los puños, siempre cerrados, estaban continuamente unidos a sus ojos.
De súbito, otro día, todo se puso del revés.
Sus piececitos empujaban, hacían fuerza contra algo, necesitaba salir. No sabía qué era la claustrofobia pero empezaba a conocerla. El cuerpo que le había contenido durante una eternidad también la rechazaba, hacía todo lo posible por hacerle un espacio que le ayudara en su camino hasta el exterior. Notó que todo se aceleraba. Hubo carreras. Sirenas de ambulancia. Gritos. Apremios. Espasmos. Respiraciones entrecortadas. Silencios. Llantos. Exploraciones... Y ella sufría boca abajo. Su cráneo quería romper la barrera que le separaba de aquel exterior que ahora entreveía luminoso. Un empujón. Respira. Otro empujón. Inspira. Otro empujón. Respira. Inspira.
El dolor es agudo, ambas mujeres lo sienten por igual. La de dentro quiere salir, la de fuera desea que lo haga.
Un esfuerzo. Respira.
Y aquel universo líquido se soltó como una catarata. La niña salió detrás.
La madre, dolorida, sonríe. Es feliz. A su pesar exclama:
- Contigo nace el dolor, pero éste, por suerte, lo olvidarás.

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Nota.- Este relato, remodelado para su edición, pertenece al cuaderno semi inédito titulado “Veintidós historias de mujer y un retrato”.
Está publicado en la antología de varios autores titulada "Recuentos Urbanos" (antología de cuento breve), compilada por Herlinda Dabbah Mustri y Susana Arroyo-Furphy. Editada por Palabras y Plumas Editores, S. A. de C. V. - MÉXICO 2009.

Premio Dardo y Blog de Oro

El blog Aldea de las Letras (http://aldeadelasletras.blogspot.com/), de María Eugenia Mendoza (México) recibió de manos de Albert Lázaro-Tinaut, el Premio Dardo y Blog de Oro, premio que, a su vez, compartió conmigo. O me otorgó... Es decir lo compartió con este blog, Perlas de Luna, que de vez en cuando visitáis.

Dice: Como parte de las "obligaciones" que implica recibir este premio Albert ha incluido el logo, en un lugar discreto, sin ostentación (al final del blog), como lo mencionó en "Satisfacciones" y enlazó a los quince blogs premiados por él. Es un honor que haya incluido a esta Aldea entre ellos. Muchísimas gracias Albert por tu generosidad y por el apoyo que este premio significa para esta humilde y caótica bloguera. En mi caso seré ostentosa, lo colocaré en un lugar visible, por lo menos durante unos días.
Como bien lo señala -continúa Mª Eugenia en su blog- Albert este premio no obliga a quienes lo reciben a insertar el logo ni a generar los enlaces. Saludo a cada uno de los autores de todos los blogs que sigo desde esta Aldea y la Sobremesa. Gracias por hacer de la blogosfera un lugar de conocimiento, encuentro y entendimiento.
Yo añado: Muchísimas gracias, María Eugenia. Al igual que tú acabo de añadir la imagen del premio en "primera plana", no me siento merecedora de él ya que tardo demasiado tiempo en publicar algo en el blog, pero sí muy orgullosa de haberlo recibido. Es un peldaño en la escala de valores.
Ahora me queda "promocionar" y enlazar a otros blogs que considero se merecen este reconocimiento como son:
Graciela Diana Pucci (Revista Literarte): http://revistaliterartedigital.blogspot.com/
Mónica López Bordón:
http://vivirparacontarlaconpoesia.blogspot.com/
Mar y estrellas: http://maryestrellas-pepi.blogspot.com/
Norma segades (Gaceta Literaria): http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/
Sábanas con mis palabras: http://medianochedesnuda.blogspot.com/

En realidad debí de poner todos los blogs que tengo añadidos en mi página, pero se me está haciendo demasiado "penoso" el copiar y pegar... Daos todos, amigos y blogs que sigo, como premiados.