lunes, 1 de diciembre de 2008

Empecemos diciembre con "una sonrisa"

Venus de Milo, museo del Louvre - París (Francia)
Un regalo de los dioses: "muñequita"
Juana Castillo Escobar ®



"Érase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania.
Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven;
amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre."
Vladimir Nabokov: "Risa en la oscuridad".


Albinus se casó púber. Escasamente enamorado de una mujer con quien creyó alcanzar la felicidad. Una mujer que, en los primeros años, se desvivió por hacerle dichoso pero, a medida que éstos pasaban, una apatía sin límites enfrió la relación. Entonces, Albinus, empezó a fijarse en otras mujeres. En su cabeza enraizó el deseo. Un pensamiento fijo le torturaba: el anhelo de encontrar otro amor.
Podía permitirse mantener una amante, o dos. Con su fortuna cualquier jovencita debería caer rendida a sus pies. Pero, Albinus lo sabía, no era un Adonis: de piel transparente, pequeña estatura, entrado en carnes, con cara de ratón miope y casi calvo..., no, no se trataba del amante apropiado. ¡La chequera! ¡La chequera podría, como siempre, sacarle del apuro!
Una mañana lluviosa y gris, decidió dejar el coche en el garaje. Se dirigiría hasta su empresa caminando. Entonces la vio. Estaba allí, tras el escaparate de aquella tienda inaugurada semanas atrás. Sus largas piernas, su boca sensual y bien pintada, su larga cabellera castaña...
- ¡Tiene que ser mía a cualquier precio! -Exclamó con rabia.
Al final lo consiguió. Abandonó a Elsa, su mujer, y llevó a Theodora al hotel más caro de la ciudad. La inundó de costosos regalos: un elegante salto de cama, un valiosísimo diamante, un cotizado perfume, un hermoso ramo de rosas rojas... Una vez en la suite pidió champán francés, Habanos de calidad superior y una cena exquisita. ¡Todo era poco para ella! Albinus le habló de sus aspiraciones, de sus sentimientos, de sus miedos, entre bocado y bocado de caviar ruso, largos sorbos de champán francés, caladas al puro y embriagado por el aroma a Chanel nº 5 que se desprendía del cuerpo de la joven. Estaba tan tentadora, sentada frente a él, con sus labios bien perfilados, con sus rosados hombros al descubierto y el comienzo de sus senos casi al aire…
Soltó el puro, los emparedados, y en brazos la llevó hasta la cama. No podía aguantar más. Albinus, tendido sobre ella, junto a ella, la amó entre sábanas de raso apasionadamente, con frenesí, hasta la extenuación. Ella se dejó hacer, sin una mueca, sin un mal gesto, sin un suspiro. En silencio.
Cansado y feliz, encendió un nuevo Habano y empezó a hablar, a hacer planes de futuro. Movía sus anchas manos como alas de mariposa, con tan mala fortuna que la punta del puro chocó contra la cadera de la joven. De inmediato Albinus escuchó un:
- Fishshshsh, fishshshshsss.
También de inmediato se vio abandonado por Theodora, su regalo de los dioses, su "Muñequita". En un arranque de locura corrió hasta el balcón, abrió los amplios ventanales, se encaramó como pudo sobre la balaustrada de mármol y se dejó caer sobre los negros adoquines de la Grand Platz. Su cuerpo, semejante al de Arlequín, quedó inerte, fracturado en medio de la plaza. De inmediato docenas de ojos curiosos lo rodearon. Cuchicheaban entre sí, o se espantaban; luego, proseguían su camino.
Albinus jamás podrá escribir su historia, ni su feliz aventura que terminó tan desastrosamente. Mientras caía una pregunta revoloteó por su cabeza:
- ¿No habría sido mejor pedirle a la dependienta del sex-shop que fuera ella mi "Muñequita"? ¡Tal vez hubiera tenido suerte, y ella accedido... oh, oh, oh!
¡Plaf!
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Nota.- Este relato también está publicado en la página Web: www.estandarte.com
Pertenece al cuaderno titulado "El giraldillo (Veintiún relatos y un poema)", presentado en el Registro de la Propiedad Intelectual el 24-V-06, a la que correspondió el nº M-004098/2006. Y número de asiento registral 16/2006/5098, de fecha 30 de Agosto d 2006.

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