sábado, 28 de julio de 2007

Tras las vacaciones, un hiperbreve

Venus ante el espejo, Velázquez

LA MIRADA

Juana Castillo Escobar


La mirada que le devolvió el espejo no era la suya, era la de él: situado a su espalda pareció taladrarla con aquellos ojos oscuros que tanto le atrajeron nada más conocerle.
El hombre avanzó despacio. Ella sitió su aliento en el cuello y un escalofrío le recorrió la espalda. Supo que sucumbiría ante sus encantos, sin remedio, en el mismo instante en que él se lo pidiera. Lo supo y no quiso hacer nada por cambiar el rumbo de la historia…
La mujer despertó sobresaltada, empapada en sudor, con el rostro aún cubierto de lágrimas.
Los primeros rayos de un pálido amanecer atravesaron la habitación, fueron a chocar contra el espejo. Ella se sentó en la cama, se restregó los ojos… Entre las nubes del sueño miró hacia la cómoda, la superficie del espejo, lisa como un mar en calma, estaba gris, muerta: la mirada que tanto le atrajo, que no era la suya, ya no estaba allí.

Puerto de la Cruz – Sábado, 21-VII-07 – 19,43 p.m.


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